Las Chicas de Copacabana. Teatro Trail. Miami

Autor. Jean Anouilh. Director. Juan Roca. Elenco. Cindy Pérez, Alicita Lora, J. J.Paris, Jorge Carrigan, Alejandro Galindo, Reinaldo González, Valentín Álvarez-Campos, Carlos Bueno, Paut Williams Daniel Fernandez (Havanafama) y Marcial Reyes. Diseño y escenografía Ricardo Martínez Rubio Nu Designs. Maquillaje Adela Prado.

 

París 1962. El dramaturgo Jean Anouilh estrena esta pequeña pieza de café-concierto untada de humor negro y tragedia interior. Casi sesenta años después, el director cubano Juan Roca la pone en Miami en el famoso Teatro Trail de la calle 8 después de haberla estrenado en el suyo propio, Havanafama bajo su propia adaptación.

Anouilh se sumerge de lleno en la obra con total sutileza, desvergüenza y en clave de tragicomedia. El juego entre la apariencia y la realidad de estas artistas frustradas es evidente. Mostrar la doble vida, que al fin ya al cabo es un hecho en sí mismo en cualquier registro donde uno se encuentre viviendo o trabajando, es la misión en ambos géneros. Nos reímos mucho sí…pero el trasfondo es aciago y crudo.

Concluyendo: hermosamente femenina el pianista vestido de tuxedó y pajarita en el cuello de su camisa. Grato el desorden y las peleas que provoca los tiempos libres entre una canción u otra para abordar la vida de las mujeres de esta orquesta desde la perspectiva más descarada, puta (…no se asusten por el término; así es) y envidiosa desde la comedia más radical.

Celos, amor quebrado, y melodías bajo la nocturnidad de una sala de cabaret. La historia local de una banda que rememora no solamente lo mejor del New York del Frank Sinatra y el jazz de la posguerra bajo el Hudson alrededor sino, que desde la humanidad en sus diálogos, va abordando el bolero latinoamericano (Lágrimas Negras, Quiéreme mucho…) y la vida misma de sus “miembras” -…lo siento, desde el punto de vista feminista ahora es aceptable este plural reivindicativo en “a”- que permite que los espectadores pasen de la sonrisa a la risa; y de esta última, a la carcajada y al aplauso final todos y todas; las locas del público, inclusive. Eso sí, bajo la reflexión de lo sucedido. Desde el trasfondo del mensaje que el dramaturgo quiere mostrarnos en su sótano particular.

¿Lo mejor? La entrega de un magnífico elenco arriba en el escenario, cantantes y músicos al unísono, en pos de un trabajo en grupo. Y una cuidada puesta en escena por parte de Juan Roca donde el ambiente musical, lumínico y un delicado vestuario en “pink” han ofrecido una interesante propuesta navideña en el Miami que ya es un pasado desde hace unas horas que hemos abandonado el 18.

 

Por cierto, Feliz Año 2019 a todas, a todos y a tod@stodos, de un servidor. ER

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