LA VERDADERA HISTORIA DE BILLY THE KID Y OTROS POEMAS. Raúl Heraud

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La verdadera historia de Billy the kid

 

Billy the kid escucha Talking Heads en la Plaza San Martín

por las noches se sienta a tirarle migajas de pan a las palomas que vuelan

desde la catedral

sueña con besar a las muchachas en las bancas de los parques

donde los borrachos y artistas escriben sus historias a  media tarde

entre  fotógrafos y floristas  se enamoró de Anna

una hermosa mujer con el rostro estilizado como el de una diosa Inka

nunca supo el porqué de esa extraña predilección

por las chicas más bonitas y melancólicas

la otra noche saliendo del  bar

Billy le contó a Anna que sobre estas calles ya no crecían magnolias

que solo hay ángeles y demonios que saltan al vacío

un doloroso silencio  como de cementerio impregnó el corazón de Anna

aquí el amor no significa nada dijo Billy

la tristeza es como una rosa en agonía

él aspiró el humo negro de su locura

puso en la vieja rockola una canción de Hendrix

miró con ternura a la muchacha mientras ella  lloraba

con los ojos cerrados dentro de un mundo sin tiempo

huyamos  de aquí Anna

ocultémonos de esta ciudad y su maldita canción sin futuro

piérdete conmigo sobre esta calle perfumada de girasoles,

antes que la realidad nos pegue un tiro,

un extraño presentimiento se apoderó de ella, en las calles

las palomas habían desaparecido de los parques

y ya no habían más niños jugando en las azoteas del mundo,

te amo,  susurró Billy,  mientras se alejaban del olor a tristeza que a esa

hora de la noche salía como una peste desde el fondo de las discotecas,

ella cerró los ojos  y cabalgó junto a él sobre las violentas calles incendiadas,

siguió la música de su corazón.

 

 

Poema de Alicia en el país de las maravillas

 

Alicia no vive en el país de las maravillas

pasea por el Jirón de la Unión

bebe vodka

fuma cigarros mentolados

se pinta el pelo de color naranja

escucha a Lou Reed y visita al psiquiatra

solo por los calmantes

Alicia no cree en dios

ni en la derecha

tampoco en príncipes ni cenicientas

tuvo un hijo que murió al nacer

a veces le lleva flores al cementerio

antes de dar el salto soñó que viajaba

en su alfombra mágica

mientras volaba

incendiaba la ciudad

junto a Sherezade

Alicia se emborrachaba en los bares

donde coleccionaba sombrereros locos por venganza

una mañana la encontraron sobre un charco de sangre

con las venas rotas como sus sueños

y la foto de su hijo

en el bolsillo

Alicia tenía 23 años

nunca creyó en el amor

 

Heavy Metal

 

Quítate las medias, las trenzas , besa mi ilullasimi hasta tocar con tu corazón mi sendero, introduce tu lengua, killawañuy, en mi cascara liquida, posa en tu hemisferio derecho esta bella flor a la que llamo poesía; yo soy el dios Amaru, supaipawawa, el heavy metal que estremece tus caderas mientras te cabalgo; give me your love wasi sunqu, give me your fuckin love pequeña danzarina de la muerte, yo soy ojo de perro negro, estrella del rock and roll, lengua de fuego, rimackullaiki triste.

 

 

Poema de amor en el manicomio

 

Te amo porque me ayudaste a encontrar la luz dentro de este manicomio sin salida; bajo estos pétreos cielos ángeles hermosos le piden a los muchachos que jalen del gatillo; un hombre reza el Baghavad Gita pero no encuentra salvación, dios, todos nos agitamos sobre esta extraña balanza que se inclina siempre del otro lado de la vida, estamos tan jodidos aquí dentro; María Magdalena se masturba mientras celebra la autenticidad del sudario, José de Arimatea besa el culo de una muchacha a cambio de dos monedas, créeme somos nada más que seres condenados a este deformado barro, es difícil entender como a pesar de todo seguimos creyendo en el amor.

 

Suite sanatorium

 

La vida es un poema triste, una flor agónica de donde fui arrojado hacia este otro paraíso; quise incendiar este cielo, fundar mi nuevo reino bajo los principios procaces del amor, pero este sueño terminó, ahora solo vivo para cuidar tu bello crisantemo, manteniéndolo a salvo de la furia primaria de dios; aquí resisto al tiempo, dentro de mi suite sanatorium, consolando mi alma que ha muerto y no descansa, escribiendo poemas sobre tu hermosa figura dadaísta, bebiendo flores amarillas por las tardes, libre y eterno, lejos de los ojos de los cuerdos.

 

 

© All rights reserved Raúl Heraud,

Raúl Heraud, Lima 1970. Ha publicado más de 10 poemarios y antologías sobre poesía, ha participado en ferias y festivales internacionales de poesía en Perú,  Brasil, Chile, Ecuador, Usa, Argentina, España y Cuba. Obtuvo premios como hermandad latinoamericana, Buenos Aires 2006 por su poemario El Arte de la destrucción y el premio hispanoamericano de poesía Rubén Bonifaz Nuño, México 2013 por su poemario Anticielo.

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