LA NOCHE CERDA PARRICIDA Y OTROS POEMAS. Adán Echeverría

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LA NOCHE CERDA PARRICIDA.
No infligirás dolor nuevamente en los corazones de las muñequitas de porcelana

En Ámsterdam las prostitutas caminan sobre el látex

de aquellos pequeños cerdos inaugurales

Entre amigos no hay mucho que esconder para decirnos que sí cada trémula fiesta

En los tocadiscos quedamos varados como alrededor de la fogata

Detrás de la ventana se presiente el festival y la carnicería

La marcha de las putas da una vuelta nuevamente al planeta

y aquellos cerdos tercermundistas vienen a copiarlo todo

como lo han hecho con la peste la prostitución y la pederastia tan segura ya

de su epistemología

Los días multicolores no van a volver si apagamos la televisión

no hay que ser irresponsables

para hablar de habitaciones vacías cuando los migrantes no

lo han logrado apenas caen de los barcos hacia las orillas y la arena

Aquellos cerdos se quedaron de rodillas a media manifestación

Se han cancelado los permisos

y la frontera

es el túnel hacia la Tierra de la Desesperación

¡Este año hay elecciones!

¡Malditos cerdos comunistas

déjennos en paz!

 

LAS REINAS SE ENAMORAN DE LOS CERDOS

y avanzan sus cartas sobre la mesa

Leen el fondo de cada cafetera en busca del discurso

para abolir lo que han leído en el calendario

A veces parecen decir que sí

luego los divorcios

las reuniones sobre cuerpas coños relámpagos y madreselvas

Pero al caer la tarde enamorada

corren sus tiaras hacia la cadera

y se siembran en el rincón de alguna cafetería solitaria

con un libro entre las manos

dispuestas a ver pasar la piara

pendientes siempre de la cacería

porque se saben intactas y revolucionarias

capaces de empuñar el picahielo

para atravesar pulmones y uno que otro corazón

de cerdo.

 

LOS CERDOS MATINALES SE VISLUMBRAN

antiguos y llenos de telarañas en el pecho desnudo

caminan con sus camionetas arreglándose el bigote

Los hay con sombrero o calvos o con alguna gorra de militar o beisbolista

ferrocarrilero Lo cierto es que a su edad se observan ya las costras

de una educación que apenas los ha cambiado luego de  cinco mil años

De nada nos sirve culpar a nuestras queridas religiones

si tan solo de dioses se tratara esto de clavarnos uno al otro la carne desprendida

y todo aquel fuego que crece en las plantas de las manos

que brinca de los ojos

como el centellar de universos paralelos

en la noche de la Vía Láctea ¡ya no insistas por favor!

Las hadas mueren porque las princesas hace tiempo que se casan con los parias

Y los reyezuelos se han dedicado a buscar actrices de Hollywood

para insistir sobre cuerpos filmes ocupación desempleo triunfos

y hasta algunos premios obtenidos en el elevador

Los hay cerdos que sobresalen en la película porno de moda

pero los pequeños cerdos feministas siguen ahogados en la muchedumbre

siguen apuntando en la cabeza de Linda Lovelace

para consumir más y más preciada carne latiente miedo

terror y fama tomadas de la mano

corriendo en arco iris de sustancias que hierven hierven en las venas

Ellos cruzan con sus camionetas los aires de alcohol las drogas las prisiones

y hasta los tatuajes en el cuello todos ellos muy fuertes muy coráceos

radiantes en su furia en su bestialidad de dragones invencibles

Los hay que regalan biblias y cuidan las fronteras

Los hay encimados en las televisoras produciendo películas

Los hay durmiendo con las colegialas en las universidades

Y bendito el tiempo de lanzar la última piedra

en esta serie de acusaciones

que no es posible que nos alcancen confesados

Los cerdos matinales no pudieron lograrlo

Un día se miraron sanos y rosados con sus colitas espiral siempre dispuestas

a la cimentación de su gloria

y ahora se ven tan necios diciendo que No que No han sido ellos

que los disculpen que eran otras épocas

Ellas vinieron a mi fiesta Ellas entraron solas al hotel fantasma

Acaso no las hice actrices No aprobaron las materias y hoy son

altas estrellas altas diputadas grandes escritoras lejos del escroto

de sus perseguidores

Los pequeños cerdos feministas las empujan en los diarios

en las marchas en las manifestaciones Y acá aparecen sus rostros

barbados rostros con sombreros lentes negros espejuelos

diamantinas y hasta brillo en los labios

“Aprovecho para decirles que soy gay” dicen los estúpidos ojos del viciado sueño

Los cerdos matinales se han juntado a discernir los futuros del mundo

El país es un estercolero Los cerdos matinales lo saben y

lo han dibujado en pequeños almanaques

¡Que Ishtar bendiga a Linda Lovelace!

Seguiremos a la espera del nuevo anuncio en marquesinas

Del nuevo periodicazo que exponga a nuestra raza

de cerdos que ya no se puede

con tanto lodo en la azotea.

Del poemario Pequeño cerdo feminista.

© All rights reserved Adán Echeverría

Adán Echeverría. Mérida, Yucatán, (1975). Premio Estatal de Literatura Infantil Elvia Rodríguez Cirerol (2011), Nacional de Literatura y Artes Plásticas El Búho 2008 en poesía, Nacional de Poesía Tintanueva (2008), Nacional de Poesía Rosario Castellanos, (2007). Becario del FONCA, Jóvenes Creadores, en Novela (2005-2006). Algunos de sus libros son La confusión creciente de la alcantarilla, En espera de la noche; libros de cuentos Fuga de memorias (2006) y Compañeros todos (2015) y las novelas Arena (2009) y Seremos tumba (2011). En literatura infantil ha publicado Las sombras de Fabián (2014).

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