IFIGENIA EN AULIS DE EURÍPIDES. Director Isaac Polanco. Main Street Play House.

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Main Street Play House.

6766 Main Street , Miami Lakes , Fl,. Fotos. Alfredo de Armas y Daniel Fernández

Aplausos. Así como suena. Aplausos dobles y hermosamente cerrados por apostar tanto Isaac Polanco, su director, y el equipo de Main Street Playhouse por el teatro clásico griego en la lengua que en común hablan los lectores y el que escribe. Aplausos sinceros, por lo épica y celebrada que fue la representación durante el día del estreno; la noche del 1 de diciembre de 2017.

Sobre el autor

Eurípides nació en Flía 484-480 AC en un pueblo del Ática central en la antigua Grecia. Fue alumno de Anaxágoras, Protágoras, Arquelao, Pródico y Diógenes. Se sabe que era un amante acérrimo de la lectura y el pensamiento. Su rechazo al estamento militar y a la interpretación encumbrada de los mitos de la época es de sobras conocida. Su propia biblioteca privada se consideró una de las más codiciadas de todo su país. Decir que como amigo particular tenía a Sócrates y se cuenta que este último sólo asistía al teatro cuando se representaban sus obras. En 408 AC., frente a la guerra que se desarrollaba en el Peloponeso, se retiró a la corte de Aquelao I de Macedonia, en Pela, donde murió dos años después.

Sus tragedias estrenadas a lo largo de la historia del teatro, son del todo acreditadas por la manera más humanizante y menos heroica a la hora de abordar los conflictos y sus porqués. Eurípides es menos protocolario frente al demérito que plantea el tema amoroso o existencial y apuesta más por hacer eco de la comunidad y sus valores… que la defensa individual antes el sufrimiento. A destacar entre sus piezas: Medea, Hipólito, Electra, Andrómaca, Las Troyanas, e Ifigenia de Aulis entre cerca de noventa que se afirma que escribió.

Sinopsis

Han raptado a Helena, esposa de Menelao (Nicolás Szantos) por los troyanos. El ejército aqueo está reunido en el puerto de Aulis para embarcar hacia Troya (Ilion). Los vientos no permiten partir. Un anciano adivinador (Steven Salgado) le comunica a Agamenón (Alejandro Milían) al mando del ejército, que sólo habrá aire favorable si Ifigenia (Camila Rodríguez), hija del comandante, es sacrificada en el templo de Artemisa. Agamenón habla con Menelao. Ifigenia vendrá engañada: la pretensión de que Aquiles (Carlos Mena) quiere casarse con ella será la razón. Agamenón se arrepiente de su dictamen y envía una carta a Clitemnestra (Tamara Melián) por medio del anciano para rectificar, pero él mismo es interceptado por Menelao. Empieza un enfrentamiento entre ambos hermanos mientras Ifigenia y Clitemnestra llegan a Aulis. Después de la disputa, el propio Menelao se compadece del comandante y decide evitar el sacrificio. A continuación, aparece Aquiles. Se considera utilizado una vez se conoce la verdad. A la vez, percibe el enamoramiento de Ifigenia por él. Como marco general tres testigos: las vestales del coro ( Noelia Villaroel, Guccyleny Martínez, Rosalyn Távarez. Jen Gasca) que adoptan el papel de los deseos del pueblo. El ejército, ansioso por salir a combatir a los troyanos. Y el oráculo de los Dioses, ávido de venganza por lo ocurrido.

Ifigenia toma su propia decisión en el templo, una vez conoce la verdad, lo que implica: la inminente guerra de Troya y la presión militar por la contienda que va a acontecer de inmediato.

La obra

Un deleite ver a este Agamenón (Alejandro Milían) encerrarse en su locura interior delante de las decisiones que debe de tomar entre proteger a su familia o los deseos políticos. Uno experimenta el sudor en su rostro bajo unas pupilas fuera de lugar y la saliva caer de sus labios obcecado por su conducta y la culpa. Bravo Alejandro….bravo por traducir el veneno interior que lo lleva al límite.

Aplaudir a una sentida y humana Clitemnestra (Tamara Melián) rociar sus lágrimas ante su hijo Orestes en brazos, mientras como espectador, vas contando distintos registros como actriz a medida que el dolor avanza. Bravo Tamara por llevarnos el sufrimiento aqueo como madre al público, y seducirnos con tu discurso implacable de mujer recia ante Agamenón.

Y por supuesto, bravo por Camila Rodríguez a la hora de mostrar el abanico de inocencia de Ifigenia de mujer feliz y enamorada desde su vestido blanco, hasta hacernos percibir el sentido de justicia en el altar de los dioses antes de ser sacrificada. Gracias por tus transiciones sostenidas y la fragilidad emocional que requiere el personaje como hija de Agamenón: el pase de ser una niña de papá, a heroína por amor a un pueblo.

Citar al antagonista Menelao (Nicolas Szantos). Su potencia actoral cuando se enfrenta con brutalidad y odio a su hermano. O la presencia apolínea de Aquiles, haciendo honor a sus valores como héroe en la antigüedad. Este apuesto y sobrio en gestos actor (Carlos Mena) como corresponde a su personaje histórico. Lo es también como figura polivalente y esencial en el desarrollo del conflicto, el anciano y mensajero interpretado por Steven Salgado, solo un actor formado en distintos géneros de la representación como él puede adquirir este desenvolvimiento en escena. Y para finalizar, este coro de juezas y deseantes del oráculo (Noelia Villarroel, Guccyleny Martínez, Rosalyn Tavarez, Jen Gasca) que ejercen muy bien como oyentes; desde mi observación, decir, que siempre se muestran atentas a lo que ocurre en escena con sus protagonistas. Valor que como secundarias es de mérito y una humildad que aprecio para reforzar el papel de los principales.

Si bien tengo algunas objeciones con el vestuario y la iluminación, no así con su sobria escenografía que permite que tres espacios se alimenten en uno: el puerto, el aposento militar y el oráculo. Quiero destacar sus números coreográficos entre contemporáneos y bajo el memorial a lo clásico que nos ofrece su director. Estos movimientos dan un dinamismo muy particular a los personajes en escena cuando están todos reunidos. Una coreografía que ayuda a encadenar desde lo natural las distintas escenas que se suceden.

Isaac Polanco nos muestra una obra hercúlea y polémica que obliga al público a hacerse preguntas de otra índole. Una pieza que él mismo considera política y lo refleja en su análisis que aparece en su folleto de presentación. El director hace un símil con Helen Heyers que murió en Charlottesville por los ideales de una sociedad más justa.

“Pensé que Eurípides escribió Ifigenia en un momento donde se había vuelto progresivamente pesimista sobre la capacidad de sus compatriotas, para vivir con justicia, humanidad y compasión.

El riesgo de producir y presentar los orígenes del teatro desde su más primitiva concepción hoy, bajo una obra de Eurípides y ofrecerla como alternativa mientras te compras unos zapatos en el mall callejero donde se ubica el teatro o acabas un helado de dulce de caramelo antes de entrar a ver una tragedia…se merece, por mi parte, el mayor reconocimiento a esta pareja de enamorados del género teatral que sostienen Main Street Playhouse como su segunda casa. Me refiero a Clara y Dennis Lyzniak,  junto a Robert Coppel, su director artístico.

Gracias en nombre del mundo teatral hispano de esta ciudad a todo el equipo que han hecho posible Ifigenia en Aulis. ER

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