HOLY MOTORS, TRES LECTURAS.

Película: Holy motors.

Dirección y guión: Leos Carax.

Países: Francia y Alemania.

Año: 2012..

Interpretación: Denis Lavant (Sr,Oscar) Édith Scob (Céline), Eva Mendes (Kay M.), Kylie Minogue  (Eva / Jean), Élise Lhomeau (Léa / Élise), Jeanne Disson (Angèle), Michel Piccoli.

Producción: Didier Abot.

Fotografía: Yves Cape y Caroline Champetier.

Un hombre, Sr Óscar, (Denis Lavant)  a través de un día cualquiera, en un tiempo impreciso, pero en una ciudad concreta, París, actúa varias veces a lo largo de una jornada interpretando varios personajes. Dentro de una limousine blanca, conducida por una mujer de edad madura, Celine (Edith Scob) que la utiliza como roulotte para transformarse, recorre distintos espacios de la ciudad evocando posibles fantasías que otros piden para satisfacer la suya propia. Durante el recorrido se comporta de marido rico y ejecutivo que va a su oficina, de anciana pedigüeña frente al Pont Neuf, de luchador de Kung Fu en un espacio psicodélico, de papá resentido que va a recoger a su hija en una fiesta, de fraticida de su propio doble, de caníbal en un cementerio, de acordenoísta en una catedral, de verdugo de un banquero que toma copas en un café del barrio Latino, de moribundo en un hotel de lujo, o de sí mismo, es decir, de actor virtual que interactúa con otra actríz, que hace la misma función que él, en los viejos y abandonados almacenes Samaritane de la ciudad de las luces.

Primera lectura:

 Holy Motors es una excusa para ensalzar a un gran actor del circuito indie, Denis Lavant, (Chicago International Film Festival, Silver Hugo por mejor actor, Toronto Film Critics Association Award por mejor actor…y varias nominaciones entre ellas las de New York Film Crítics) que con su transformación – casi en vivo y en directo- va adoptando los papeles asignados, en un supuesto guión escrito, a las órdenes de Celine. Un película hecha exclusivamente para un bien merecido alarde  (…o lanzamiento definitivo e internacional) de este sujeto que no va a dejar indiferente a nadie después de verlo en escena. Con el aliciente, encima, se ser apoyado con muy buena resolución actoral por modelos de pasarela como Kylie Minogue o la espectacular Eva Mendes utilizando un burka, o incluso en un cameo con Michel Piccoli preguntando por su estado personal dentro del automóbil.

Segunda Lectura:

Holy Motors es un ejercicio académico. Un recuento de papeles para mostrar en una escuela profesional de actores. O un ensayo teórico sobre el nuevo lenguaje del cine para una corriente de directores o guionistas nacidos bajo el estigma de las nuevas tecnologías. Un cumplido a la profesión y a la vez un juego estimulante para  -…quizás-  abrir un  subgénero desde que Matrix planteara la realidad virtual-real como posible. O incluso una deferencia al mundo plástico o publicitario actual en pos de crear efectos de atención a los interesados o consumidores que lo pidan,

Tercera lectura:

Leos Carax es un director inteligente en busca de lo original y del impacto en el público; y en mi opinión, lo consigue. Un narcicista asumido en busca de la polémica y la coronación de sus allegados (…En la primera escena, aparece él en una habitación despertándose y encendiendo un cigarrillo. A continuación se dirige por una puerta secreta al foro de un cine donde proyectan una película The Crowd de King Vidor. Todo el mundo detenido contempla la pantalla y en un plano en contrapicado aparece Carax como un “rey” debajo del foco del proyector de la sala). Con un guión bien estructurado hasta pocos minutos antes de acabar -a mi entender no lo remata bien por abusar de la mal interpretada “originalidad fantaseada”, forzando a hablar en la última escena a veinte limusinas en un garaje- y con una buena resolución fotográfica y narrativa, arma un vestido esperpéntico bastante digno de vitrina y análisis.

Sin duda será una película de culto como lo fue Brazil de Terry William,  Terciopelo Azul de David Lynch o Transpotting de Boyle. Pero yo le hubiera arreglado un poquito el atrezzo para orarle en el altar sin titubeos un “Creo en el dios Leos, todopoderoso, creador del nuevo subgénero virtual-real y los infiernos, y en su único hijo, Denis Lavant, renacido por obra y gracia del espíritu de Holy Motors …”.

Eduard RebollEduard Reboll Barcelona,(Catalunya) es licenciado en Lengua y Literatura Española por la Universidad Internacional de la Florida Summa Cum Laude. y Master en Spanish Journalism por FIU. En la actualidad es Editor de Contenidos en la Revista Nagari y trabaja como curador de arte independiente para varias instituciones (CCE, MDC, Books and Books). Ha publicado sus poemas, así como algunos ensayos críticos sobre cine, arte y literatura en diferentes revistas y blogs. ( El proyecto Setra, Tumiami, Telaraña, Encuentros, Arte al Día y Nagari).La lírica del crápula y La mujer de Brickell,inédito, sobre la poética que encierra Miami, son sus últimos libros.

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