HABANA. MUSEO DE BELLAS ARTES. Sección: Arte Cubano Contemporáneo. Relato interior ante 8 obras

A Jesús Rosado

 

A sugerencia de un amigo que ha trabajado en él, he visitado esta institución que para mí honora el nivel de conservación y difusión educativa de sus obras al público. Hice mi trayectoria personal a través de ocho piezas que he escogido a modo propio y bajo ningún concepto académico, ni de valoración estética o análisis formal. Si bien la última de Antonia Eiriz, La Anunciación, le doy un sentido oportuno por lo que simbolizó en mí: el dolor y la extenuación vivida al recorrer las calles de esta ciudad. He gozado tanto tiempo la Habana por boca de tanta gente a los cuales quiero y aprecio, que mi mayor reverencia y aplauso a los que velan por ella desde este territorio o el exilio. Esta ciudad resucitará sin duda…la energía de sus habitantes por “seguir y seguir” es un ejemplo que yo he comprobado particularmente en la calle y los vericuetos artísticos de ambos lados del Atlántico.

Una observación. El museo, de alguna manera, refleja en general cierta ambivalencia en muchas de sus obras desde la crítica y autocrítica de los artistas que la pueblan hoy; o de los que ya no están y testifican su trabajo. Mi mirada íntima, me ha obligado a cuestionar en muchas piezas algo tan aparentemente estúpido como lo que sigue: “¿A favor de quién está…exhibiendo lo que muestra este artista?”. La contraposición imagen-texto en esta nota, le permitirá al lector dirigir sus propias conclusiones sin ser necesariamente iguales o coincidentes con la mía.

Obras

Te llevo bajo mi piel 1986. Aquí está un ser referente. Limpio y ecuánime. Y de tradición única por la manera de abordar el mensaje. A menudo hermético, hermosamente terrorífico y en general bajo el silencio. Y sin lugar a dudas, con una concepción del pop muy a lo magritte  a mi entender en esta pieza temprana. Todos juntos, bajo el foco del rayo X. Aquí no hay más verdad que el Todo en sí mismo. El espectador tiene la obligación de reconocer que “está, estás y estoy…están”. Todo el presente de indicativo del verbo ser bajo la piel de quien lo observa.

 

La relación de Tomás Sánchez es la representación de una isla ascendente. Los cuatro elementos vitales están ahí : agua, tierra, aire y luz. Una posible mañana, una porción de tierra inicia su traslado hacia el mar. Y ésta desde la humedad de su flora, se eleva vestida de nube hacia el cielo. Un homenaje al espíritu y a la meditación que todo ser humano encuentra con sus huidas hacia la Naturaleza en busca de la paz; o de sí mismo, a través de la soledad ante un espacio determinado.

Humberto Díaz Cienfuegos 1975 nos habla de una forma inteligente desde una pregunta: “Qué podemos hacer con 150m. de soga?”. Una instalación que abre el camino a participar e intervenir en un espacio escénico. Pugilismo. Playground. Un hamaca para descansar. O simplemente imitar a Tarzán en África. Los elementos primarios ayudan a desarrollar quimeras desde lo original y la transgresión.

Objeto luminoso 2007 de K´cho es una pieza a mi entender polémica y ambivalente. Una obra dura construida a partir de una esfera donde se le unen una miríada de remos en forma de rayo. Metáfora que puede jugar un doble papel. Dos lecturas posiblemente contrapuestas que dejo al lector para que escoja su significado o abra incluso otros si el examen se amplía por otros caminos. Mi lectura tampoco es neutra“¿Se guardan aquí los remos para utilizarlos cuando sea “el día” de la partida? o “¿te está advirtiendo que no lo hagas porque la “patria” está aquí…por favor no te vayas?”.

Sin titulo 1986 de Manuel  Mendive recoge lo más sagrado de la tradición Yoruba y Lucumí. Sus imágenes combinan un naîf propio, imbuido de ternura. Cargado de una religiosidad muy humanizada y repleto de purismo. Formalmente lo consigue con colores aguados en su origen, bajo el soporte de la madera y con perfiles donde los ojos ocupan el centro de la figura. Un hijo sin duda de Picasso que en 1982 pudo viajar, como lo hizo el maestro, al continente africano para conocer la raíces y el origen con sus propias manos.

La diestra 1994 es una obra de Esterio Segura muy simbólica por el año que se hizo. Esta mano hiperrealista y potente sostenida bajo la estrella de cinco puntas de la bandera cubana es un ensayo del inicio a la salida del Periodo Especial que vivió este país. Un homenaje al propio pueblo de Cuba y a la fuerza del trabajo de ambos territorios: el campo y el área industrial y urbana. Posiblemente la pieza más “comunista, para bien o para mal, que vi allí sin dobles lecturas. A uno le obliga preguntarse lo siguiente “¿Por qué no la tituló ‘la zurda’?“. Como dicen en Miami…It is not a joke.

La boda 1976. Esta representante del naïf expresionista más caribeño, Flora Fong, aporta en esta obra algo sombría y “formal” una visión ambivalente en su significado. Los novios viven un silencio propio. La “amante” o la amiga que no ha tenido acceso al privilegio de la novia -…posiblemente-  se cubra con el abanico en la iglesia mientras que un ojo infantil, solo visible de una niña que acompaña a su madre, permite omitir la ilusión de un día como éste. La falta de alegría y vivacidad parecen más propios de un entierro que de un día bajo el símbolo de la celebración.

La Anunciación es, para mí, la obra cumbre de este Museo en su parte dedicada al Arte Contemporáneo. Un descubrimiento del Bellas Artes muy personal. Repito es un tema íntimo y no desde la crítica académica o de valoración objetiva como “única”. ¿Y por qué? Si Fra Angélico pone de testigos a Adán y Eva o Leonardo Da Vinci el propio campo de fondo con un telar en las manos de la Virgen María, Antonia Eiriz gira ciento ochenta grados su sentido. Un ángel mortuorio es quien anuncia a una mujer completamente desnuda que su paso hacia la vida ha terminado. Brutal la expresión de ambos protagonistas. E Innumerables preguntas se hace uno, ante la máquina de coser sin vestidos ni tela que componer para cubrirse. ER

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