EXTRAÑANDO A GÜNTHER. Marco Antonio Cerdio Roussell

Ya son varios años del fallecimiento de Günter Grass. Más que de sus novelas (El tambor de hojalata, La ratesa, etc.) lo recuerdo por una crónica temprana de Juan Villoro y sus artículos que de cuando en cuando llegaban a la prensa mexicana. En general, siempre fue una voz coherente que no temía generar polémica. Y al final, lo alcanzó una polémica. En los años del final de su adolescencia, como muchos otros alemanes, fue enrolado en las S.S. De alguna manera, la posición desde la cual emitía una opinión se vio amenazada o matizada por esta revelación. ¿Era entonces la militancia de izquierda del escritor alemán una expiación del pecado de juventud? ¿O quizá su crítica al fondo y a la forma en la que se disolvió la Alemania Oriental era más bien fruto de una añoranza autoritaria?

Ni lo uno ni lo otro. Si de algo servía la obra de Grass era para prevenirnos respecto de las tomas de posición sencillas. Lo fácil usualmente era engañoso. Y ahí estaba Günter dando la cara. Por otro lado, su paso por la milicia nazi se había dado en un momento tardío de la guerra, cuando el régimen colapsaba. Las mismas prevenciones eran aplicables a la figura de Georg Ratzinger, el futuro Benedicto XVI, el insigne teólogo también reclutado a la fuerza por el régimen.

En ambos casos, la reflexión moral, la puesta en práctica de una ética parecían venir dadas desde la culpa. En ambos casos, lo tardío del reconocimiento marcaba a ambas figuras, extendía un velo de oscuridad sobre sus méritos.

De la muerte de Grass y de la renuncia al papado de Ratzinger han pasado algunos años. El comportamiento de Alemania con respecto a Grecia y Ucrania, así como frente a las crisis recurrentes en el Magreb y Medio Oriente y su cauda de solicitantes de refugio, daría mucho de qué hablar a Günter Grass. Con todo, no son ni Grass ni Ratzinger, hombres con consciencia y distintas estrategias frente a una verdad asumida los que me preocupan. Hablemos de los que no quieren correr riesgo alguno.

Circula en librerías El caso Jauss de Ottmar Ette, una coedición de Almadia y la UNAM. En este libro, el académico alemán da pelos, señales, fuentes y argumentos poco escuchados en el ámbito latinoamericano respecto el involucramiento de un joven Hans Robert Jauss en los escuadrones de la S.S. desde el principio de la guerra y hasta el final del conflicto, siempre en una posición de liderazgo. La manera en que este veterano de Holanda y Croacia se convierte en un pivote del mundo académico alemán y busca sistemáticamente no rendir cuentas de sus actos de juventud, mutando el campo universitario en una nueva versión del espacio militar resulta estremecedora. El problema que veo en esto es la manera en que se impone una lógica militar en un campo en teoría ajeno a esto (precisamente el campo de la teoría) sin que se puedan asumir los costos de esa mutación. Para quienes no lo conozcan, hasta una demoledora entrevista final en El país, Hans Robert Jauss era el gran representante de la estética de la recepción, la cabeza visible de la escuela de Constanza, un grupo de estudiosos que comenzó a renovar y a revitalizar la teoría de la literatura desde fines de la década de los sesenta con singular éxito. El mismo Ottmar Ette señala que su libro no busca cebarse en el académico desenmascarado, sino más bien, intenta salvar su método y aportaciones a pesar de la figura de Jauss y su permanente esfuerzo para no confrontar su pasado, evitando los tragos amargos que en su momento sí pasaron tanto Grass como Ratzinger, mera carne de cañón al final de la guerra. La idea de Ette es salvar el método, volviendo transparentes las estrategias de ocultamiento presentes en la propia obra de Jauss. El texto termina siendo altamente propositivo y sugerente. Pero… también expone dinámicas de poder muy interiorizadas en la academia y el mundo literario.

Lo incómodo es que uno se descubre en algún momento del pasado siendo el buen latinoamericano que citó a un nazi relapso para defender las humanidades frente a la supremacía de la ciencia y la técnica. Y es sólo un caso. Las agendas ocultas, los compromisos inconfesables e, incluso, la mera chambonería pululan en la esfera pública y oscurecen los debates. Los suplantan. La enseñanza no es ajena a esto. La literatura tampoco. Precisamente la descripción de como Jauss copa el sistema universitario alemán para su escuela es un escalofriante recordatorio de los vicios que pueden entronizarse en el mundo académico y, en términos más amplios, en la esfera pública. Por eso extraño a Günter, porque extraño a alguien que aún a pesar de sus errores o quizá debido a estos, me permitía conocer su punto de vista, sus diversos sesgos y me pedía confiar en él para luego dar la cara frente a lo inocultable. No un maestro impoluto sino un enterado sincero que compartía sus contradicciones y obsesiones de manera clara con el lector.

A veces pareciera que ya no se duda ni se cometen errores. O que no es relevante exorcizar los errores de la primera (o segunda) hora ni reflexionar de los propios sesgos con el lector. Se trata de mostrarse siempre seguro, siempre en la cauda imbatible del acierto. Por lo mismo, se extraña la disposición a cometer errores y meter la pata. El correr riesgos al emitir una opinión, al escribirla, siendo conscientes de que algún día se habrá de dar cuentas al lector de una opinión en su momento precipitada o errónea. Un escribir menos utilitario y más reflexivo. Menos eficiente y más sincero. De ser posible uno tan acucioso como el del mejor Grass. Eso se extraña.

© All rights reserved Marco Antonio Cerdio Roussell

Marco Antonio Cerdio Roussell. Escritor y profesor universitario. Radica en Puebla, México. marco.viajero@gmail.com

twitter: @Marco_Cerdio

One response to “EXTRAÑANDO A GÜNTHER. Marco Antonio Cerdio Roussell

  1. A veces pienso que, el pretérito particular de cada uno, es un lastre para un reconocimiento actual de algún aspecto o punto que uno haya descubierto académicamente o que aporte un aspecto social de cambio que entre en contradicción en lo que defendió o apoyó en un pasado. Esto ha ocurrido en intelectuales de ambas partes tanto de izquierda como de derecha que se han “cambiado de bando” a lo largo de sus vidas debido a la reflexión o a la evolución de sus planteamientos intelectuales. Los que citas son un ejemplo …en el Estado Español tenemos ejemplo… Vargas Llosa, Fernando Savater, Albert Boadella (… de izquierda a derecha).

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