Escribir la patria inexistente: la poesía de Aldo Oliva. Graciela Perosio

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“erguido de esplendor frente a la muerte”

Aldo Oliva

 

En estos días La Guacha, publicación de Buenos Aires, Argentina, dedicada al género poético, está cumpliendo 20 años. Con motivo de dicho aniversario, sus editores nos preguntaron a varios de nosotros –escritores, críticos, docentes- acerca de qué destacábamos como lo más relevante para la Poesía Argentina en estas dos últimas décadas. Elegí hablar del trabajo de reflexión crítica y de fijación del corpus poético y subrayé el enorme esfuerzo de muchas editoriales por rescatar la obra completa de poetas argentinos mayores, muchos de ellos ya fallecidos. Aldo Oliva (Rosario, 1927-2000) está entre esos poetas. En su caso, ha sido la Secretaría de Educación de la Municipalidad de Rosario la que editó su obra, por primera vez en el 2003 y  por segunda vez, el año pasado, lo cual dio motivo a que la Edición N° XXIV del Festival Internacional de Poesía de Rosario le fuera dedicada en homenaje. Hay que decir que este Festival ha sido históricamente el primero de Argentina en su género y motivó la visita al país de importantes poetas. Por lo tanto la dedicatoria a la obra poética de Oliva tiene su peso, además del valor entrañable por el hecho de que entre sus organizadores se cuentan ex alumnos y amigos de Aldo Oliva. Se ha dicho de Oliva que es “al mismo tiempo, una figura invisible e insoslayable en la poesía argentina” el secreto mejor guardado”, David Viñas lo calificó como “voz imprescindible”. Juan José Saer le dedica su único libro de poemas. (1)

La edición de su obra completa cuenta con Prólogo y Notas de Roberto García quien titula su ensayo “La ética del futuro”, el porqué de ese título se aclara en una cita a pie de página que relata una anécdota en la que Oliva citó a Lenin diciendo: “La estética de hoy es la ética del futuro”. Por otra parte, Daniel García Helder en la contratapa a la edición de Ese General Belgrano y otros poemas (2000) afirma: …”La carga de erudición que insume un sincretismo de esta magnitud, cuyo modelo para Oliva es la Historia, reclama una edición digital en hipertexto que recupere nociones de retórica, filología estilística y demás, de manera que el lector disponga de cierto tipo de notas, el significado y la etimología de las palabras, fichas de los personajes históricos y literarios, enlaces con las obras aludidas, audios de Oliva recitando sus poemas, etc. Sandro Barrella, a su vez, se pregunta de quién es contemporánea esta poesía. Y continúa: “Oliva reelabora el campo de prueba en el que se inscribe la relación entre el poeta y el tiempo, y lo hace, asumiendo a la vez la figura del escritor secreto y excéntrico. Secreto, o mejor dicho, oculto. Oculto de sus pares, de los hipotéticos lectores, de los críticos, de la institución literaria (allí donde se encuentre), en fin, del cronos social. Porque si de algo no hay dudas, es de que Aldo Oliva se sustrajo voluntariamente de la cadena  de montaje de la producción cultural de su época”.(2)

Podría seguir señalando comentarios a la obra de Oliva relacionados con el tiempo, la Historia, lo contemporáneo, lo pasado, lo futuro. Pero elijo acercar al cuerpo de la escritura de Oliva, la definición de inconsciente que encuentro en el pensamiento de Deleuze, Guattari y sus seguidores. En realidad, debo nombrar especialmente la obra de Peter Pál Pelbart: Filosofía de la deserción, a la cual mi comentario, ya verán, debe mucho: “el inconsciente no es otra cosa que lo real por venir, el campo transfinito de potencialidades ocultas por cadenas significantes abiertas, o que esperan abrirse y ser articuladas…” (3) Ese concepto de “lo real por venir” me resuena afín a la poesía olivana. Oliva ejerce una escritura de libertad categórica. Donde cambia de subjetividades, asumiendo distintas voces, va y viene en el tiempo –en los siglos-. El poeta puede continuar la voz de Lucano, o ponerse en la de French: “proyecto una sombra/ más extensa de lo que/ me marca el horizonte,/ una sombra roja de plural/ sangre consumada. Deliro, sin duda, y me tiendo/ y tiemblo, sintiendo el temblor/ de un suelo que parece/ levitarme: para trazar/ la línea de combate/ de aquel otro sueño, donde en lo real,/ exultantes hinquemos/ la imposición de vivir/ la perennidad del instante.” La cita también muestra la ablación de espacios. Completa desterritorialización hasta levitar, hasta ser sombra roja plural más allá del horizonte. Y aquí acerco otra cita del concepto de inconsciente, nuevamente de Guattari: “no un inconsciente de los especialistas del inconsciente, no un inconsciente cristalizado en el pasado, petrificado en un discurso institucionalizado, sino, por el contrario, vuelto hacia el futuro, un inconsciente cuya trama no sería sino el propio posible, el posible a flor de piel, a flor del socius, a flor del cosmos…”.(4 ) En la flor de la piel de la Historia trabaja el discurso de Oliva y abre sus estambres para tejer con ellos la piel del poema. Al ras del ras, expande, esparce, incrusta. Delfina Muschietti señala como procedimiento principal de la escritura de Oliva, la incrustación. (5) Es decir, no un encastre prolijo, sino lo incrustrado que fuerza los fragmentos, dejando aberturas, cambiando constantemente los registros de lengua, y aún el idioma, usando también vocabulario de diccionario como recuerda Helder, o inventando neologismos eruditos. Pero no sé si persigue la lectura prolija que intente agotar el texto, no sé si se podrá comprender mejor esta poesía buscando los significados, los datos, los nombres. Desconfío de esa aproximación, especialmente si se vuelve exhaustiva, aunque por supuesto sea una entrada posible, pero arriesgo a que es el desconcierto lo que se busca, la completa desinstalación para después reescribir. Oliva trabaja en la creación de una lengua revolucionaria. ¿Por qué revolucionaria? Porque crea nuevas potencialidades. Y llama a desarrollarlas. Hagamos un mínimo paneo sobre expresiones de Oliva: reconditaje, redota, silencioxi  dado, clangor, icor, perplejeando, oceánica nadidad, infinable, sumemos latín, griego, francés, italiano… Oliva opera en el tiempo y a veces contra el tiempo, su trabajo se inscribe sobre el mismo devenir como una cuña todopoderosa que modela a su voluntad el pasado, abriéndolo en nuevos caminos probables, expande, dilata, extiende el universo en tiempo, en espacio y en subjetividades y suma y multiplica y potencia y pluraliza hacia todo lo plausible y más. Quiebra, fragmenta para que advenga algo donde no había nada, o donde lo que había se cerraba unívoco. Hace emerger acontecimientos complementarios en distintas dimensiones del devenir. Refunda la lengua en la lengua. La escritura de Oliva apuesta a apropiarse de una potencia enunciativa máxima: busca provocar en el poema – nada menos y ¡por fin!-  el nacimiento de “la patria inexistente”.

     Como Belgrano, se aventura a desobedecer:

Intentar generar la matriz de un país

 cuando solo puedo escribir: tal es el caso.

 

 Sé que pagaré por ello.”

Dice Belgrano/Oliva al finalizar el Cuadro I, Consulado.

     Y en el extraordinario Movimiento. La desobediencia debida:

“¿nada sabían de sus

acechanzas de poder, que, en el vértigo

demencial de mi itinerario,

era un orden y no una orden de

las fantasías del Poder? A esto obedecí.

La revolución que, algunos pensamos

fundaría una Patria, fue iluminándose

de la furia (a veces tácita) de

tenebrosas contraposiciones” (el subrayado es mío.)

 

Belgrano/Oliva cambia el bronce por la vida, por lo que se mueve, por lo no dogmático y que agrega con los años, riqueza y posibilidad: “De ahí la historia de un poema/ sin historia. De ahí la grandeza/ de los que abdicaron de la Grandeza.” Exactitud de la frase que cierra el poema “Desobediencia debida”: abdicar del sistema, desertar del éxito planteado en términos injustos, inaceptables, míseros si no son plurales. ¡Desobedecer como deber! Refiriéndose a su vez, por contraposición, al infausto argumento de la Dictadura Argentina (1976-1983) para perpetrar cualquier asesinato impunemente. Cita varios tiempos históricos en simultaneidad,  superponiéndolos. Crea e invita a crear, a investigar, siempre despliegue, inauguración, sorpresa. Escritura inquietante que juega guiños a los diversos lectores, que confía en suscitar lecturas otras que expandan, modifiquen, muevan, encuentren laberintos o los inventen. La escritura de Oliva se sitúa en el ojo del huracán donde “no inhibirán el saber/ de que tenemos toda/ la muerte por delante”. Es decir el lugar de máximo equilibrio. Sólo a su alrededor gira la turbulencia:

Y ahora viajo en esta carroza (…)

hacia el ludibrio de la metrópolis del Sur,

hacia la escoria sombría del poder

y, tal vez, hacia el aroma de

mi último momento. Pero

no eres, muerte, quien por nombre de misterio,

pueda a mi mente hacer pálida

cual a los cuerpos haces.

VERRÁ LA MORTE E AVRÁ I TUOI OCCHI,

Patria inexistente.”

Cuando Belgrano/Oliva viaja hacia la muerte que consuma el destino, Macedonio Fernández y Cesare Pavese lo acompañan. No corresponde hacerlo solo, no vale no declarar la deuda de todo lo aprendido, los maestros –y creo que también los alumnos, los lectores, los lectores futuros, los escritores y los “reescritores”- estamos de algún modo “aludidos”, en el sentido decisivo en que sólo un  terco deseo alude. El pertinaz deseo fundante de la Patria en la lengua. Que así sea, maestro.

 

(1)  Crisorio, Bruno: “Las cenizas del pasado: una lectura de la “Epigráfica del Ehret” de Aldo Oliva”. En  A Contra Corriente. Una Revista de Historia Social y Literatura de América Latina. Vol. 14, Num. 2 (Spring 2017): 95-114 y Crisorio,Bruno:“Leer como escribiendo.Deseo y traducción en Aldo Oliva”. Literatura: teoría, historia, crítica 19.2 (2017): 203-227.

(2) Barrella, Sandro. “Una política de autor”. En Diario de poesía, vol. 73, no. 22 (2006)

(3)(4) Estos escritos de Guattari que pertenecen a El inconsciente maquínico, los he tomado de la obra de Pál Pelbart, Peter: Filosofía de la deserción. Nihilismo, locura y comunidad, Buenos Aires, Tinta Limón Ediciones, 2009. Las palabras con las que Pál Pelbart desarrolla este concepto de inconsciente son aplicables al discurso de la poesía de Oliva, por eso mi escrito le debe tanto a esta lectura.

(5) Muschietti, Delfina: “La última poesía argentina: traducir la tradición, la traición, con T de técnica“, Cahiers de LI.RI.CO [En línea], 3 | 2007, Puesto en línea el 01 julio 2012, consultado el 30 agosto 2017. URL : http://lirico.revues.org/778 ; DOI : 10.4000/lirico.778

© All rights reserved Graciela Perosio

Graciela Perosio. Bs. As (1950) Escritora. Prof. Universitaria en Letras. Recibió la Beca Nacional de Investigación del Fondo Nacional de las Artes para estudiar la obra del poeta argentino Carlos Latorre. Publicó ocho libros de poesía: del luminoso error (1982 de autor), Brechas Muro (1986, Tierra Firme), La varita del mago (1990, Tierra Firme), La vida espera (1994, Del Dock), La entrada secreta (1999, Grupo Editor Latinoamericano), Regreso a la fuente (2005, Del Copista), Sin andarivel (2009, Del Copista), Balandro (2014, Paradiso), la antología Escampa, el corazón (Editorial Ruinas Circulares 2016) y El privilegio de los años, (Editorial Leviatán 2016)

Su obra ha motivado puestas escénicas multimediáticas, esculturas, pinturas y otras obras literarias. Muchos de sus poemas se han difundido por la red en sitios nacionales y extranjeros mereciendo juicios elogiosos de críticos y colegas. Un poema de su autoría fue seleccionado para realizar un afiche con ilustración de Alexiev Gandman que se presentó en las veredas de la Ciudad de Buenos Aires.

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