ERRI DE LUCA Y SU POESÍA DESCALZA. Graciela Perosio

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Potete respingere, non riportare in dietro,

é cenere dispersa la partenza, noi siamo solo andata.”

Erri De Luca

 

Erri De Luca, para muchos críticos, el autor de Italia más leído en la actualidad, nació en Nápoles en 1950.  A los dieciocho años participó en el movimiento del 68 y posteriormente fue miembro del grupo Lotta Continua (1). Ha trabajado como albañil y camionero, y durante la guerra de los Balcanes fue conductor de vehículos de apoyo humanitario. La naturaleza es su compañera y su desafío en la pasión del alpinismo. Cuenta Fernando Valverde en el prólogo de Solo Ida (reunión de toda su poesía hasta hoy) (2) que durante los años de infancia pasaba los meses de verano en la isla de Ischia, donde al llegar, lo primero que hacía era quitarse los zapatos. “La libertad era andar descalzos, y la fórmula de la libertad, el callo que se formaba en el pie y me permitía correr sin sentir nada.” Llamo a la suya, poesía descalza porque es sobre todas las cosas libre, pero a diferencia de sus pies, en su escritura jamás hay callo, la poesía de Erri De Luca se raspa sensible contra el mundo, doliéndose de  cada marginado, de sus heridos sin tierra. Todo abandono halla eco en su voz. Erri De Luca aparece libre además de los grupos de pertenencia poética. Sus versos surgen de experiencias de vida hondamente sentidas y reflexionadas. Él es un intelectual que participa con opiniones polémicas del cotidiano de la civilidad. Esto que quienes recordamos los ’60 y los ’70 veíamos a diario en los debates de los periódicos, hoy, en cambio,  no es tan común, salvo pocas excepciones.

 

Erri De Luca parece retomar en esta actitud la herencia de Passolini quien en su columna periodística opinaba también desde un lugar muy personal que muchas veces lo enfrentó con todos. Tiene además, en común con él la cercanía a la lectura evangélica desde un lugar agnóstico y a la vez entrañable.

Su narrativa desde la primera novela, Aquí no, ahora no (1989) sabe mostrar el mundo desde los ojos infantiles con ternura magnífica, surge allí la Nápoles de postguerra con todos los dolores que dejó el fascismo en el sur de Italia. Y estas vivencias de su niñez retornan en su obra poética como una obsesión que se vuelve mensaje, misión, testimonio: “ pero no os permitiré a ninguno de vosotros que venís después /juzgar al Nápoles de aquellos días,/ porque al fascismo vosotros no lo conocéis.” Las palabras de esta cita están puestas en boca de la madre en el poema “El Verano del ’43”. Inevitablemente me aparecen aquellas escenas finales de Pasqualino Settebellezze, de Lina Wertmüller, con las mujeres prostituyéndose pero logrando sobrevivir a todo en plena postguerra.

La obra poética de De Luca se permite aquello que desaconsejamos quienes, a veces, hemos tenido que enseñar a los que desean escribir. El puede tener una idea que quiere transmitir, una opinión tajante que toma  partido, un señalamiento moral y se sube al púlpito con la maestría de los salmos, sin embargo locumple con completa excelencia. Nunca su escritura desciende al panfleto. Tal vez lo logra porque su vida militante lo autoriza a elegir el punto exacto entre pasión y racionalidad.  Y porque con esta misma vara suele medir sus defectos e intentar remediarlos. Esto es un buen recordatorio para nuestra humildad. Todo cuanto opinamos y enseñamos es siempre relativo. Observemos el poema “Presa”, de Obra sobre el agua ( 2002). En èl se recuerda la catástrofe de la Presa de Vajont en 1963, cuando operaciones corruptas llevaron a una construcción defectuosa que sepultò los pueblos de Erto y Casso al derrumbarse. Les transcribo un fragmento:

“Escucha la zambullida de la sangre cuando el amor aprieta:

multiplícalo por el cuadrado de las estrellas fijas,

por el grito del cabrito degollado cada Pascuanavidad,

por la sierra del relámpago y el pico del trueno,

añàdelo al estruendo del bosque destruido,

alerces, abetos, carpes, abedules, ciervos, búhos, liebres, hurones,

huevos, las, patas, garras aplastadas: y luego divídelas

por el silencio del minuto siguiente. No juegues con el agua,

no la encierres ni la refrenes, es ella quien bromea

dentro de las canaletas, turbinas, puentes, campos de arroz, molinos y tinas de sal.

Es una aliada del cielo y del subsuelo

tiene catapultas, màquinas de asedio, el tiempo y la paciencia:

Tù también pasaràs, especie de virrey del mundo,

bípedo sin alas, tan espantado a muerte de la muerte

como para meterle prisa.”

 

Señalo en el centro del fragmento la frase : “Non giocare con l’acqua” en modo imperativo como en imperativo la traduce Valverde. ¿Quièn la discutirìa? Es una orden que nos da, poniéndonos en nuestro pequeño sitio dentro del esplendor y la magnificencia de la naturaleza. ¿Quièn puede apartarse de la responsabilidad de este verso anterior: “dos mil de los nuestros apagados”? Una tragedia completamente evitable y causada como casi siempre, por el exceso de codicia.

Hay también en la obra de De Luca, un grupo no numeroso pero sì muy intenso de versos que aluden al amor. Empezando por este pensamiento donde afirma su valoración del verbo frente al sustantivo:”Amor es sòlo un nombre, /cualquiera lo puede perjurar en vano. /En cambio, amar, verbo en infinitivo, es incandescente.” “Quien ama ha estado dispuesto al menos una vez/ a dejar de vivir por estar con aquel verbo, /de otro modo no lo conoce ni lo sabe presagiar.” Veamos también este poema perteneciente al libro El huésped empedernido (2008) en el que el tema aparece encarnado en una breve anécdota sencilla, particular y precisa: el cuerpo de la joven enrojecido por las caricias de un albañil. No cualquier mano, no cualquier piel, èsta puntual, de una biografía reconocible:

                                      Otoño del ‘80

¿Dònde està aquella habitación, muchacha del otoño del ’80?

Cada viento llevaba el polvo de toba

sacudido por el terremoto y restregado en la cara.

¿Dònde està tu espalda en el techo, enrojecida

por las caricias de lija del joven amargo?

Despuès de ti cien años de paciencia.

Ahora entre nosotros se recita la edad,

asqueados de ser atrayentes.

Cualquier destino habrìa sido menor, perdido el mayor contigo.

 

Baste ese último verso como prueba de maestrìa en la poesía amorosa de De Luca.

 

La galería de personajes históricos tanto de la antigüedad lejana como de la historia reciente nos trae entre otros a Noé, a David, a Sansón y Delila, varias veces a Jesús como a Chaplin o a Guevara. Brilla su orfebrería en el encaje de los versos finales:

“Tomó el pelo al exterminador de su pueblo

logrando maldecirlo con la sonrisa,

nadie ha estado tan fuera de lugar en el siglo veinte.

Por eso, de todo un siglo nuestro, lo recordarán a él.” (cierre de Claplin)

 

“Es hermoso ser vengado por una mujer” (Cierre del poema para Guevara titulado “Nota sobre Ernesto)

Transcribo un fragmento de uno de los poemas en los que se alude a Jesús:

destiló agra con sangre, como la brecha de un parto,

murió como manantial.

He aquí el intruso del mundo, embadurnado con el aceite de todas las culpas,

puesto a desteñir pálido de frío en un abril

o incluso un marzo, a más de ochocientos metros

sobre el nivel del mar nunca alcanzado.

Un gargarismo de aguas en el fondo de un pozo seco,

un gargajo en la tubería de las arterias:

de este modo diluvia su resurrección. “

Erri De Luca, como los grandes comentaristas de textos sagrados, establece siempre la equivalencia del paradigma divino con el suceso concreto en el que en cada momento de la Historia, se expresa. Aquí acerca a Jesús al agua misma que es tan imprescindible respetar y cuidar.

 

En el poema “Natale”, el nacimiento es en una de las tantas barcas de inmigrantes. Nos acercamos con este texto al tema que quise dejar para el final: los inmigrantes africanos que intentan cruzar el Mediterráneo. El libro sobre ellos es el que da título a todo el conjunto, de lo cual inferimos la importancia que tiene para su autor. Hablo de Solo andata (Solo ida). Su escritura presenta un cruce de géneros, podrían considerarse elementos de la tragedia clásica por la voz del Coro que comenta los sucesos. Ignoro si lo que sueño se ha hecho, pero este libro merece una puesta en algún anfiteatro grecolatino y una lectura coral a la que se sume la voz del mar cercano. Tal vez sería la única manera, enarbolar un verdadero ritual en una orilla con peso de Historia, en que pudiéramos pedir perdón por haber convertido el antiguo Mare Nostrum en este cementerio cotidiano, vergüenza lacerante de esta caricatura de civilización. Es muy difìcil elegir una cita de este extenso poema sobre aquellos que se sienten ”culpables de viaje”, personas que a diario ven emigrar una patria. Mostremos què sienten al llegar y ser rechazados:

“Nosotros honramos la nuca, por donde se precipita el futuro

que no estaba delante, sino llega desde atrás y nos supera.

 

Debes volver a casa. Si tuviera una, allì estaría.

Ni siquiera los asesinos nos quieren de vuelta.

 

Volved a meternos dentro de la barca, expulsadnos como hombres,

no somos bultos que enviar y tù, norte, no eres digno de ti mismo.

 

Nuestra tierra engullida no existe bajo los pies,

nuestra patria es una barca, una càscara abierta.

 

Podèis rechazarnos, no enviarnos de vuelta

El viaje es ceniza dispersa, nosotros somos sòlo ida.”

 

Quienes pudimos estudiar las literaturas medievales aprendimos que los poemas épicos nacieron para cantar el nacimiento de los futuros países europeos. Pero ¿còmo llamar a un poema que cuenta como una nación se desintegra, se dispersa, se muere boqueando en un mar hostil? ¿Es esto el revés de una èpica? ¿Esta es la gran novedad de la Literatura del siglo XXI?

No voy a cerrar esta “aldaba” de abril con palabras mìas, mi escritura no està a la altura para hacerlo. Les copio sì, dos poemas de Erri De Luca que- con su generosa vitalidad- muestran un camino hacia delante:

 

MANIFIESTO DE QUIJOTE

No es el opositor de los poderes, èl es lo opuesto.

A la potencia opone la impotencia, otra voluntad.

No està en la oposición, que no existe, està en las antípodas.

Los poderes se agolpan en los centros, para èl el espacio abunda,

lo opuesto es ancho, difamado, esparcido.

Cuando encuentra un semejante funda una republica

sobre un apretón de manos, una ciudad

sin alcalde, policía, jueces, bolsa.

Lo anima cada voz que se enfrenta al poder,

pero a la revolución le dice: demasiado poco,

poner patas arriba, subvertir no basta,

es necesario desarraigar del pecho, de la respiración

la voluntad de asumir el poder, de lo contrario se vuelve a empezar.

Lo opuesto tiene un solo artículo de la constitución:

haz a cada uno aquello que te gustaría que te hicieran.

 

DESPUÉS

No los de dentro del bunker,

ni aquellos con las provisiones de alimentos, ninguno de ciudad,

se salvaràn indios, baltis, masàis,

beduinos protegidos por el viento, mongoles a caballo,

y después uno de Nàpoles escondido en el Vesubio,

y un judío envuelto en un enjambre de palabras,

por tradición ilesos dentro de hornos ardientes.

Se salvaràn màs mujeres que hombres,

màs peces que mamíferos,

desaparecerà el rock and roll, quedaràn las oraciones,

se extinguirà el dinero, volverán las conchas.

La humanidad será escasa, mestiza, gitana

y caminarà a pie. Tendrà como botìn la vida

la riqueza màs grande que transmitir a los hijos.

 

Hay un bellísimo texto de Erri De Luca sobre la poesía, dice en èl que cuando la divinidad calla, la poesìa comienza. En el oído hay un huesito llamado laberinto, en el vestíbulo del hueso, ambas voces se dan el relevo. La divinidad abandona, la poesía se inicia. “Cantad para Iod un canto nuevo, cantadlo por èl, en su lugar, porque sois sustitutos.”

© All rights reserved Graciela Perosio

Graciela Perosio. Bs. As (1950) Escritora. Prof. Universitaria en Letras. Recibió la Beca Nacional de Investigación del Fondo Nacional de las Artes para estudiar la obra del poeta argentino Carlos Latorre. Publicó ocho libros de poesía: del luminoso error (1982 de autor), Brechas Muro (1986, Tierra Firme), La varita del mago (1990, Tierra Firme), La vida espera (1994, Del Dock), La entrada secreta (1999, Grupo Editor Latinoamericano), Regreso a la fuente (2005, Del Copista), Sin andarivel (2009, Del Copista), Balandro (2014, Paradiso), la antología Escampa, el corazón (Editorial Ruinas Circulares 2016) y El privilegio de los años, (Editorial Leviatán 2016)

Su obra ha motivado puestas escénicas multimediáticas, esculturas, pinturas y otras obras literarias. Muchos de sus poemas se han difundido por la red en sitios nacionales y extranjeros mereciendo juicios elogiosos de críticos y colegas. Un poema de su autoría fue seleccionado para realizar un afiche con ilustración de Alexiev Gandman que se presentó en las veredas de la Ciudad de Buenos Aires.

 

(1) Lotta continua: El movimiento autónomo o marxismo autónomo es una corriente política surgida desde la izquierda política y es, en algunos casos, parte de las interpretaciones del marxismo libertario   y llega a coincidir con algunos postulados del anarquismo. Promueve un desenvolvimiento democrático y socializante del poder político, la democracia participativa, la horizontalidad, y una constante adecuación de las estrategias a las realidades concretas de cada espacio.

 

(2) De Luca, Erri: Solo ida. Poesìa completa. Traducción y prólogo de Fernando Valverde. Barcelona, Seix Barral,            2017.

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