Nagari entrevista al escritor mexicano Alberto Chimal

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Alberto Chimal

Alberto Chimal (Toluca México, 1970)
Ha publicado una docena de libros de cuentos, entre los que destacan 83 novelas, Grey y Éstos son los días (Premio Nacional de Cuento INBA 2002); también es autor de la novela Los esclavos y de La cámara de las maravillas, una colección de ensayos. Chimal es maestro en Literatura Comparada por la Universidad Nacional Autónoma de México e imparte cursos en la Universidad Iberoamericana y la Universidad del Claustro de Sor Juana. También fue miembro del jurado de Caza de Letras, concurso-taller por internet organizado por la UNAM, entre 2007 y 2010. Actualmente es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, institución mexicana que patrocina el trabajo de artistas de diversas disciplinas.

Textos suyos han sido traducidos al inglés, francés, italiano, húngaro y esperanto. Es considerado uno de los escritores más originales y talentosos de su generación y un pionero de la escritura digital, documenta actualmente en la bitácora www.lashistorias.com.mx

La Torre y el JardinSu libro más reciente la novela La Torre y el Jardín publicado por editorial Oceano ha tenido una gran acogida por parte del público y la crítica.

En ella, dos hombres llegan a El Brincadero, un legendario burdel del que se cuentan las historias más perversas. El primero es un explorador de lo oculto (Horacio Kustos), el otro un hombre común que intenta aclarar un siniestro recuerdo de su infancia. Tienen una sola noche para encontrar a la dueña del lugar y llegar hasta “el jardín”, el sitio más secreto e inquietante dentro del edificio.

Sobre esta obra, la imaginación, el poder y la escritura conversamos con Alberto Chimal  el pasado 3 de febrero del año en curso.

Domingo por la mañana haciendo pruebas con la conexión de internet, preparándonos para conversar vía skype con Alberto Chimal.

La conversación se llevaría a cabo sin video después de un largo fin de semana ni el entrevistado ni el entrevistador estaban en posición para exhibirse a través de una pantalla.

Horacio Kustos uno de los protagonistas de la Torre y el Jardín es el tema con que abrimos el Universo de lo fántastico de Alberto Chimal

“sus historias provienen de principios de este siglo, lo primero que hice de él fue una serie de estampas raras sobre camas, curiosamente una serie de viñetas que se llamó Camas de Horacio Kustos que se publicó inicialmente en una revista poco conocida en el año 2000 y que luego recogí en un libro de cuentos que se llama Estos son los días que salió en 2004 pero desde entonces estoy trabajando con Kustos. Ya por aquel tiempo Yo estaba interesado y experimentando con escritura digital y con las herramientas que existían entonces, el blog, la página personal, pero Kustos empezó fuera de ahí.

Después se ha venido abriendo paso en Internet pero comenzó incluso antes de que yo tuviera la idea de que podía hacerse como una especie de experimentación de escritura en estos medios.”

Más de un lector nos hemos preguntado si Horacio Kustos es el mismo personaje que habita los tuits de Alberto bajo la figura del Viajero del Tiempo a lo cual responde

“no se, mi esposa está convencida de que son la misma persona, que es su identidad secreta. Yo no lo había pensado así, pero tal vez lo sean. El Viajero del Tiempo efectivamente se parece a Kustos en lo que hace a su curiosidad, a su interés por viajar y por conocer. También, creo Yo, en su excentricidad y en el modo en que trata a otros personajes, en sus posibilidades de relación humana. Pero en principio no están pensados para ser el mismo, quizás acaben convergiendo y algún día escriba la historia de cómo Uno resulta ser el Otro, pero en principio no era el plan. El Viajero del Tiempo apareció, ese sí, directamente desde twitter en un período que estaba escribiendo muchísimas microficciones en esa red, un poco como referencia a la novela de H.G. Wells La máquina del Tiempo. Luego tomó su propio vuelo, su propia vida, más allá de la referencia original. La mayor parte de los microrrelatos que he hecho en twitter han sido del Viajero no se porqué, no se porqué el impulso creativo se me ha facilitado a partir de que cuento con este personaje.”

Alberto Chimal no se conforma con los convencionalismos ni para el lector ni para el escritor, cuando trabajaba en la parte final de su novela La Torre y el Jardín

“tenía muy presente entre otras cosas una idea muy rara que me encontré curiosamente leyendo El Canon de Occidente de Harold Bloom, este libro tan controvertido acerca de cuál es la literatura que se debe leer de según este crítico.

Uno puede tener los desacuerdos que quiera con ese libro, yo tengo muchos de hecho. Pero una observación que me parece admirable es que grandes personajes de grandes autores, como Shakespeare o Cervantes, tienen la cualidad de que no solamente son capaces de escribir e involucrarse en la hechura de sus propias historias (como lo hace el Príncipe Hamlet o el Quijote) sino también de escucharse a si mismos, de identificar en su propio discurso algo más de lo que ellos mismos están diciendo. Esa cualidad reflexiva de los personajes es según Bloom lo que los hace memorables. Yo quería lograr un efecto similar, buscar la posibilidad de encontrar esa vida interior de mis propios personajes ver que pensaban ellos.”

¿Es el escritor un voyeur o un exhibicionista? le preguntamos

“Es un poco las dos, incluso en ocasiones de forma simultánea de un modo extraño. Ocurre que aquello que se está observando secreta o clandestinamente a veces es el propio interior, a veces no es la vida de otra persona. También el acto de escribir implica un poco entresacar de lo que uno mismo conserva más íntimamente y exhibirlo. Es al mismo tiempo  el acto de ver donde uno no debe y exhibirlo públicamente. Es un proceso complicado porque conlleva muchos impulsos contrapuestos, pesos diferentes que se balancean o no según el caso. A mi me gusta repetir la idea de que el escritor igual que cualquier otro creador o artista de alguna manera trabaja para expresar su desajuste, su desacuerdo, su inconformidad con el mundo. Al hacerlo refleja la inconformidad, los desajustes y todas las dificultades que pueden tener otros individuos al momento de existir, para esto serviría la escritura o la creación artística en general. Es, si quieres, una válvula de escape o una posibilidad de comprensión de esa parte fundamental del ser humano que es el desajuste y que se manifiesta entre otras cosas haciendo esta especie de actos supuestamente reprensibles como ver demasiado o decir demasiado.”

La escritura de Alberto Chimal es entonces un reflejo de la lucha entre el poder y la imaginación

“buena parte de lo que hago tiene que ver con ese enfrentamiento explícito entre lo autorizado y lo no autorizado, dicho de otra manera como lo señala una estudiante de letras que conocí que hizo una tesis sobre mi trabajo, los dos temas fundamentales sobre los que escribo son la imaginación y el poder.

El poder es de cierta manera una autoridad que decreta qué es lo que vale y qué es lo que no y que al hacerlo determina o pretende imponer no sólo una manera particular de ver el mundo sino una manera particular de decir el mundo. Creo que es un conflicto que siempre se ha dado en la literatura, el conflicto entre la tradición y la renovación, entre el centro de una tradición y sus márgenes, pero también es un problema que tiene que ver con la existencia cotidiana que nos tocó vivir a muchos aquí en México de muchas maneras.

Yo soy parte quizás de la última generación que se formó  en un sistema absolutamente monolítico, de un sistema político que no tenía fisuras aparentes y que controlaba de alguna manera todas las fuentes de información. Mi generación fue la última que fue rehén durante toda su infancia de Televisa que era enchufada por sus padres al televisor para que no estuvieran molestando y que no tenía ninguna otra opción, que no sabía siquiera que hubiese otra opción. A mí lo que me salvó en comparación con otras personas fue la Literatura. Ahora la situación es distinta, porque incluso en el momento presente ya no se puede decir que el sistema político tenga el mismo control, la misma fortaleza.

Para aquellas personas que pudimos adquirir cierta conciencia de lo que estaba pasando y decidir que no era lo que queríamos, siempre fue un conflicto de alguna manera u otra contra el poder o contra la autoridad que deseaba ser absoluta, incuestionable y en mi caso en particular, la herramienta o el arma si quieres para encontrar no solamente cierto espacio creativo sino cierto espacio vital que no se nos estaba otorgando era la imaginación.”

LOS-ESCLAVOS-Alberto-ChimalSegún Agustín Fernández Mallo “aquel que está obsesionado con el poder es porque de cierta manera es un esclavo” y no es por casualidad que una de las novelas de Alberto Chimal lleve por título Los Esclavos donde el poder está presente en su máxima expresión.

“Sí, Los Esclavos es de alguna manera una especie de ramificación del trabajo de La Torre y el Jardín que duró varios años. Los Esclavos es mi destilación del tema del poder o una visión del poder, como bien dices llevada a sus últimas consecuencias aunque no en el mundo de la política sino en el mundo de la vida de pareja y de las relaciones más íntimas. Algo de lo que siempre insisto al momento de hablar de ese libro es una observación que me parece importante: cuando se pierde la libertad, cuando se pierde esa facultad de decidir puede ser por una imposición total, por una pérdida debida al abuso del poder del otro, pero también es una capitulación. En muchas ocasiones renunciamos a nuestra capacidad de decidir, para sentirnos más cómodos, más seguros, más amados o para sentirnos menos responsables también y creo que ambas cosas están en esa novela.”

Roderic Ai Camp en su libro Los Intelectuales y el Estado en el México del Siglo XX menciona que el intelectual mexicano hace una crítica del Estado a diferencia de su contraparte estadounidense que hace una crítica da la sociedad en la que vive. Textos como  Los Esclavos o La Torre y el Jardín nos hacen reflexionar a través de sus personajes acerca de los aspectos básicos de nuestro comportamiento, del poder y la búsqueda de la liberación de aquello que nos oprime.

“A mi parece pensando, en esto que decías acerca de la crítica, que durante mucho tiempo sobre todo durante la parte media del Siglo XX en México se fue consagrando la figura del intelectual como una figura que escribía en relación con el poder. Gabriel Zaid lo dice expresamente, el intelectual, según él, es aquella persona que opina de cuestiones de interés público e influye en las élites. El truco está en la definición o alcance de la definición de los asuntos de interés público que en un país como México, acaban siendo (según quienes opinan) únicamente los asuntos de la política y no otros temas que se podrían tratar en relación con el resto de la sociedad, yo creo que en parte es eso. Yo creo que la intelectualidad mexicana vivió mucho tiempo una relación demasiado estrecha con el poder.”

En el trabajo de Alberto Chimal no solo el poder es un tema recurrente, el uso de las tecnologías que ofrece el internet, tales como las redes sociales, el blog son referentes obligados en su obra, ellas se han convertido

“en la posibilidad no solamente de crear una especie de comunidad de lectores (que se cita muchas veces como una de sus ventajas) sino también de enriquecer de muchas formas mi proceso creativo, mi conocimiento del mundo a partir de la comunicación con otras personas. 

La forma en la que se intensifican y excacerban los sentimientos al momento de expresarlos en internet, en la cual ocurren a veces falseos o digamos imperfecciones en la comunicación porque se pierde el lenguaje corporal, porque se pierde la entonación oral. La manera también en la cual ciertas ideas se vuelven contagiosas, prenden y se convierten en material de actividades muy extrañas que van desde la creación colectiva hasta los ritos comunales. Todo esto que vemos ahora constantemente, pude anticiparlo un poco en el trabajo en la bitácora, en leer comentarios, en organizar o proponer actividades como  la recopilación de versos por parte de mis lectores para La Torre y el Jardín. 

Lo que resulta de todo esto es que a mi me toca tener una especie de palco muy curioso desde donde se puede ver la llegada de estas nuevas tendencias de la vida digital, y en algunos casos opinar sobre ellos o tratar de articularlas. Ha sido la posibilidad de tener una ventana más al comportamiento actual que no está mediada como lo están la mayor parte de las ventanas a las que nos asomamos.

Algo que dicen constantemente los críticos de las redes sociales es que no les gusta la experiencia por tal o cual cosa que siempre pasa, que porque hay muchos insultos o porque hay mucha banalidad, pero casi nadie de ellos se da cuenta de que esa experiencia es exclusivamente la suya, que no todo el mundo lee lo que ellos leen. Cada uno de nosotros es una especie de programador o curador de su experiencia en internet, en las redes sociales, entonces ninguna experiencia es exactamente igual a otra, todas son totalmente individuales e intransferibles, el poder darme cuenta de eso para mí ha sido valioso.”

En México existe un público muy fiel a la ciencia ficción y la literatura fantástica pero difícilmente se puede reconocer hoy en día a un autor mexicano que sobresalga en estos géneros de forma masiva, según nos comenta Alberto Chimal

estossonlosdías“A mí me tocó ver hace años un fenómeno muy curioso en la década de los noventa. Una especie de movimiento que puedo atreverme a decir incluso concertado de autores y editores interesados en lo fantástico, en la ciencia ficción. Intentaban crear una especie de mercado mexicano para estos géneros y subgéneros pero con obras producidas en México y allegarse al público que en principio se pensaba tendría que ser su audiencia natural: los mexicanos interesados en estas historias.

Pasó algo muy curioso y desalentador, después de unos cuantos años de producción, de publicación que incluyó algunas obras de hecho bastante interesantes. Estas editoriales desaparecieron por falta de financiamiento, por falta de lectores, y ya no existen más. Examinando la situación es que no solamente hubo las crisis que conocemos de finales de los noventa, la implosión de muchas empresas editoriales. Con la llegada de la globalización, la apertura de mercados nacionales al exterior, resultó que el público nacional que estaba interesado en estas historias no estaba interesado de igual forma en los autores nacionales. Les daba lo mismo consumir una obra anglosajona traducida que una obra mexicana y si una obra mexicana requiere un gran esfuerzo para poderse conseguir porque no hay distribución, porque solamente se vende en ferias de libro o tianguis culturales o cosas por el estilo, el lector no la va a ir a buscar, eso fue lo que sucedió. Muchos libros que pudieron haber sido importantes simplemente pasaron inadvertidos y la gente que pudo haber sido su público natural empezó a leer a Harry Potter que era lo que se encontraba más a la mano y de esos creadores no quedó mucho que digamos. Algunos siguen produciendo otras cosas y a contracorriente de lo que podría haber sido esa producción inicial y creo que ahora ocurre lo mismo, hay autores excelentes que están interesados en desarrollar temas dentro de lo fantástico o la ciencia ficción lo que a mi me gusta llamar en general literatura de imaginación para tratar de abarcarlo todo y no usar una etiqueta que indique ningún prejuicio.

Hay mucha gente que está haciendo cosas interesantes pero que está escribiendo fuera de los compartimientos tradicionales de los diferentes subgéneros, es decir no hay nada que pueda etiquetarse como ciencia ficción pero si hay muchas cosas que de alguna manera toman elementos de la ciencia ficción o toman elementos del horror sobrenatural. El mal de la taiga de Cristina Rivera Garza, los microcuentos digitales de José Luis Zárate, la novela de narcos cruzadas con ciencia ficción, cruzadas con referencias al cómic de Bernardo Fernández BEF, y otros más todos ellos están creando híbridos de estas categorías tradicionales simplemente porque no hay otra manera por el momento, en el medio editorial mexicano de hacerlas llegar más que empacándolas en un libro que parece ser otra cosa. Lo cual es muy interesante y a la vez desalentador.”

¿Qué podemos esperar en el futuro, en que proyecto está trabajando Alberto Chimal?

“Estoy empezando dos novelas, no se cuál terminaré primero, estoy alternando el trabajo entre una y otra. Una es sobre Horacio Kustos y la otra muy diferente, que tiene que ver con el tema de la identidad, retomando un entorno aparentemente cotidiano que se abre a lo extraño, pero están en una etapa muy temprana yo creo que aparecerán cuando mucho para 2014 acaso después.

Alberto Chimal de cabeza

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