ENRIQUE ORTEGA, UNA POÉTICA DE LA PINTURA. Argelia Castillo. Exposición en el ICMM

Caballo de Palo

 (Exposición que se inaugará el 2 de Julio en el Instituto Cultural de México en Miami)

Pleno de sugerencia, el arte de Enrique Ortega es territorio plástico donde confluyen una vigorosa energía pictórica y una acentuada libertad expresiva.

Su producción más reciente revela un versado lenguaje abstraccionista que se abisma en las insinuaciones de las masas cormáticas en expansión sobre el soporte de lienzo o papel.

Aplicado a base de contundentes pinceladas, brochazos, manchas, empastes y mezclas con polvo de mármol, el pigmento de los cuadros de Ortega es no sólo un recurso colorístico, sino también materia.

Estaexploración matérica confiere gran autonomía  a su práctica artística en virtud de que, por una parte, le permite operar lo visual con cualidades táctiles, en un esmerado juego de transfronterización dimensional y, por la otra, le ofrece un ámbito expedito para incursionar en la gestualidad del grosor, la estría, los escurrimientos y el trazo dinámico.

A semejante acometida del ejercicio pictórico corresponden superficies habitadas por densas y texturizadas pastas de tonalidades predominantemente ocres, las cuales experimentan en cierta socasiones un avivamiento lumínico como resultado de la intromisión del blanco y, en otras, un drástico contrapunto sensorio-espacial tras la irrupción protagónica del negro.

Así, la amalgama cromática gesta da por la paleta austera de Ortega constituye el eficiente lugar de encuentro de configuraciones informes, desiguales y variables que, rítmicas y vibrantes, colisionan o se repelen, construyen o disuelven.

Obedeciendo a una vocación lineal, en algunas de sus obras emergen elementos rectilíneos o parageométricos y curvilíneos o biomórficos, pero se trata ante todo de formas que comparecen en calidad de marca p vestigio, esto es, de signo.

De aire

En contraste, en otros óleos suyos asoma una iconografía apenas discernible: desde solitarias figuras humanas de aparición o tránsito evanescente, hasta los contornos de sillas, camas y demás objetos que apuntan hacia el anclaje de lo amorfo en el entorno cotidiano o íntimo.

A este tenor, significativa deviene la intermitente afluencia de escaleras, símbolo tal vez de la verticalidad remisora al movimiento ascendente o descendente, así como de barcas abocetadas, acaso metáfora del viaje y de la vida mism, en tanto que vehículo de la existencia.

Y es que, abierta a la incipiente mención figurativa de sentido poliédrico, esta gramática visual se despliega en composiciones regidas por una desenfadada e incitante estructuración dialéctica de intención y azar, cálculo e improvisación, oficio y espontaneidad, razón e instinto.

En resumen, autor de una distintiva estética de la invención y la intuición, Enrique Ortega establece una intensa conexión con el espectador de sus cuadros, al plasmar en ellos vivencias, evocaciones y estados anímicos a través de una profunda emotividad y una refinada sensibilidad artística, las cuales imprimen un caracter poético en su pintura.

ArgeliaCastillo

Presidenta de la Sección-Mexico de la Asociación lnternacional de Críticos de Arte (AICA)

Enrique Ortega (México D.F. 1953) Realizó estudios en la Escuela Popular de Bellas Artes de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, del Instituto Nacional de Bellas Artes y en la Universidad de Guadalajara. 

Sus técnicas se acercan a la experimentación con materiales e instrumentos inusuales, tales como cuchillos, espátulas o tenedores, siempre en busca de texturas novedosas. Ortega confiesa que no sigue ninguna tendencia pictórica, aunque su uso de diversos materiales se aproxima a la vanguardia expresionista. 

 

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