EL SUICIDIO DE UNA MARIPOSA. Isaí Moreno. Editorial Terracota

El suicidio de una mariposaEn su Antología Poética 1923/1977 Jorge Luis Borges nos invita a que la lectura sea un ejercicio hedonista, con ese espíritu es que he leído la obra de Isaí Moreno desde que disfruté en formato electrónico su novela PISOT, la serie de relatos que ha publicado en diversas antologías así como esta última, EL SUICIDIO DE UNA MARIPOSA.

Al leer por primera ocasión el título (y digo primera porque este libro lo he releído) me vino a la mente la portada de la novela LA CORRUPCIÓN DE UN ÁNGEL de Yukio Mishima y casi de manera simultánea el rostro de Baudelaire y cuál sería mi sorpresa que el libro arrancara con una cita del poeta maldito

“De niño tuve en mi corazón dos sentimientos contradictorios, el horror de la vida y el éxtasis de la vida.”

La asociación de ideas acaso no haya sido del todo gratuita, en estos autores se ve una búsqueda estética en zonas a las que de manera común no deseamos asomarnos.

EL SUICIDIO DE UNA MARIPOSA se desarrolla en Ciudad del Valle a 19º 17’ de latitud Norte y 98º 26’ de longitud Oeste.

Ciudad del Valle

Antonino el protagonista de la novela ve con desencanto y una visión fatídica la metamorfosis de la adolescencia. Como varón (incluso como ser humano) es imposible no sentirse identificado con esa etapa tan llena de contradicciones y de impulsos que a veces parecen rebasarnos.

La violencia que se permea en el texto conmueve, no por su crudeza sino porque muestra el absurdo de la misma

En los mataderos la carne es lavada de ahí transportada y procesada, antes de llegar a la mesa de los comensales. Si cada uno asumiese la tarea de dar muerte a los animales que se come, llevaría a cuestas una porción del sufrimiento causado: por las noches despertaría escuchando los gemidos de los agonizantes y de un modo u otro compensaría parte de ese dolor […]

[…] Antonino volvió a patear y el animal rebotó contra una pared abriéndosele la piel con el filo del zapato. Su actitud cambió. A la luz del alumbrado nocturno, Antonino fue capaz de notar que la rabia del animal se había transformado en miedo […]”

Existe un espejo para Antonino que es Saúl Castellán, joven de 25 años, “malviviente” del pueblo, pero la imagen que refleja,  Antonino la rehuye.

“No entendía , no y no el motivo de que Saúl Castellan buscase la pureza en él. ¿Cómo podría definirse una palabra tan ambigua?”

Imposible ser puro cuando lo blanco es “simbólica hipocresía… color que devuelve la luz que recibe, no la absorbe, sino la rechaza”

 ajedrez

No hay ritos de iniciación que preparen al muchacho, ni la resignación de un Sísifo que se sabe incapaz de modificar las piezas del tablero, menos para quien desde un principio apuesta a ponerse en jaque.

Y aquí me devuelvo al ejercicio de lectura hedonista para esta novela, pero léase como el “epígrafe para un libro condenado” como quien recibe un ramillete de “flores malsanas”.

Foto bio Omar VillasanaOmar Villasana. México (1972)

twitter @arboldetuolvido

Blog de Omar Villasana

 

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