EL CLAROSCURO DEL PINGÜINO. Mary Jo Bang. Selección y traducción Patricio Grinberg y Aníbal Cristobo. Killer71 Ediciones.

claroscuro 

SOBRE EL TEMA DE LA PRESTIDIGITACIÓN

 

Primero: Preguntar es un acto de armonía,

 

      una impertinencia ronroneando

 

encima de la pared real. Dos tiene cara de lluvia.

 

                                               Tercero: Venid, yo digo. Y ellos vienen.

 

                                               Cuarto: lo hipotético se pone un sombrero.

 

  Cinco reside en un bosque, se parece a un oso.

 

                Sexto: es verdad, emitimos órdenes- alguien responde.

 

                                               Séptimo: Lindo. Lindo.

 

                                               De un modo terrenal: sé de algunas cosas.

 

                    ( Poema del libro, The Downstream Extremity of the isle of Swans, 2001)

 

Las personas  “fieles” a mis artículos  conocen mi afición a relacionar la lectura de la obra  con detalles de mi vida personal. Querría comunicarles que la reseña de El Claroscuro del Pingüino es la crónica esotérica de un caso real de “predicción poética”.

La realidad supera a la ficción y la casualidad ó la brujería provocaron un hecho insólito: los versos de un poema anunciaron  la quiebra insospechada de una relación sentimental.

Mi ética personal y la discreción prohíben la narración de los aspectos morbosos de esta tragicomedia pero mantengo el respeto por mis lectores y no los voy a traicionar: intentaré que ustedes intuyan o inventen qué paso realmente.

La elegancia y el humor negro sazonan esta reseña en la que la invitada de honor es la magnifica poeta Mary Jo Bang.

(…)

Un poema de Mary Jo Bang, Los deseos utópicos llegan a ser más absurdos, iniciaba la reseña que publiqué en Nagari sobre la novela de Piedad Bonnett, Lo que no tiene nombre.

 

Las dos escritoras narraban en sus obras la dolorosa experiencia de la muerte de un hijo.

(La primera vez que leí a Mary Jo Bang tuve la certeza inconsciente de que esta poeta seria una persona significativa en mi vida. No me equivoqué.)

El destino me condujo al El Claroscuro del Pingüino, publicado por la editorial barcelonesa, Kriller 71 ediciones. El libro contiene la  antología  de los  libros poéticos  editados por Mary Jo Bang durante los últimos  diecisiete años. Las obras aparecen en orden cronológico inverso, a petición de la autora,  siendo : The Last Two Seconds          ( pendiente publicación 2014 ), The Bride of E (2009), The Eye Like  a Strange Balloon     ( 2004), The Downstream Extremity of the Isle of Swans ( 2001), Louise in Love ( 2001), Apology for Want , ( 1997).  Elegy (2007), su poemario más conocido no aparece en esta antología.

Mary Jo Bang publicó  su primer libro de poemas, Apology for Want, en 1997  cuando tenia  51 años. Detalle biográfico que me sorprendió y despertó mi interés sobre la vida personal de esta reconocida escritora que ha sido premiada con el National Book Critics Circle Award por su obra Elegy y con el premio Katharine Bakelees Nason por su primer libro.

Luna Miguel, es la autora del sugestivo prologo del libro, titulado,   “Alicia vestida de Pingüino. (Cinco acercamientos a la magia negra de los blancos versos de Mary Jo Bang).”

 

(Leí con interés el prólogo ignorando que “la magia negra de los blancos versos”  embrujaría mi existencia.)

La emoción que me producía la lectura de El Claroscuro del Pingüino era una extraña mezcla de admiración y temor hacia el personaje literario de May Jo Bang. Leía los poemas en un estado de alerta inusual y uno de ellos, Un caso de asimetría, me provocó un escalofrío.

Quise compartir este poema con una persona especial en la mañana de un domingo espléndido.

Cometí un error: había hecho caso omiso a todas las “percepciones extrañas” que había tenido desde que leí por primera vez a Mary Jo Bang.

Traicioné el sexto sentido femenino y la Diosa Blanca me castigó.

Envié el poema. Transcurrieron  dos horas. Normalidad aparente hasta que sucedió  un incidente lamentable que cambió mi vida. El escalofrío que sentí al leer, Un caso de asimetría, se tradujo en amargura.

Destemplada, volví a leer los versos del poema. La bruja que me acompaña descifró los versos que anunciaban el “incidente”.

Les invito a leer el poema advirtiéndoles que en la transcripción escrita me he permitido la licencia de señalar en color naranja y cursiva “mis versos proféticos”.

Espero que Mary Jo Bang perdone mi atrevimiento.

 

 

UN CASO DE ASIMETRIA

 

En este caso, el ojo derecho ve mejor que el izquierdo

   aunque no tanto

como para cautivar un destello del Hudson descifrado

   entre dos árboles

o para haber predicho qué resultaría de este

amado telefónico, su extraño beso.

Anoche,

el sueño de un helado donde tres ratones de franela

crecían desmesuradamente perdiendo más y más el gris.

La mañana fue también surreal, aunque común y

 Fusionada

Alguien demasiado libre con sus afirmaciones detenién-

 dose a preguntar me crees,

 ¿ no cariño?

Freud explica bastante bien lo de los ratones y nunca se

 El hombre está loco, así como el cuerpo

 está enfermo, por naturaleza.

 

Mientras tanto el halcón del deseo rechaza el guante y

   la capucha sombría

y se dirige hacia el bosque

a la búsqueda de accesorios igualmente macabros,

   confusos y crueles.

 

Cuando el sol calienta la superficie de dos sitios, nunca

   es igual

la división. No y no fue todo lo que ella pudo oir.

Pobre ojo, dijo ella, desde la puerta descentrada de su

   cabeza.

 

                    ( Poema del libro, The Downstream Extremity of the isle of Swans, 2001)

 

  El destino, una vez más, puso en mi camino a la poeta. Pude contemplar y escuchar a Mary Jo Bang en el Festival de Poesía de Barcelona que se celebra durante el mes de mayo. El día 20 del mes de María, acudí al “ Palau de la Música Catalana”, una exquisita construcción de la época  modernista. Seis poetas, Antoni Clapés, Aleksander Kúixner, Mary Jo Bang, Mircea Cärtärescu, Maria Negroni y Anna Montero, recitaron sus poemas en un escenario desnudo.

Una bruja  menuda y simpática leyó sus poemas y yo sentí el escalofrío ancestral del hechizo femenino. Mary Jo Bang se encarnó en la Diosa Blanca. Robert Graves sonrió en su tumba.

Ángels Martínez

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