EL ALIENTO DEL CIELO. Carson McCullers, Editorial Seix Barral.Biblioteca Formentor.

El aliento del cieloEl aliento del cielo. Carson McCullers, 

Editorial Seix Barral.Biblioteca Formentor.

Prólogo y comentarios de Rodrigo Fresán.

 

 

Siempre hay una primera vez

Frase que pronunciaba mi abuela materna

cada vez que la vida nos sorprendía con 

situaciones adversas o inesperadas.

 

 

En un exceso de celo literario alterné la lectura de “El aliento del cielo” con la biografía de Carson MacCullers, escrita por Josyane Savigneau. Jamás hubiese imaginado que combinar las dos obras tuviera un efecto perverso en la relación íntima que el lector mantiene con la obra.

No pude evitar la injerencia constante de los datos biográficos de la autora, ni tampoco la extraña sensación de ser perseguida por la figura omnipresente de McCullers.

Reconozco, con cierto pesar, mi incapacidad para elaborar una recensión “objetiva” en la que se respete la interpretación de la ficción literaria a través de lo que expresa el texto. Es obvio que la biografía de un escritor condiciona su producción literaria y en el caso de McCullers ella mismo sentenció:

“No me gustaría vivir si no pudiese escribir…la escritura no es sólo mi modo de ganarme la vida; es como me gano mi alma “.

Una vez establecidas las coordenadas contextuales de esta reseña, intentaré transmitirles mi opinión de la obra.

En primer lugar quisiera destacar la exquisita aportación que el escritor argentino Rodrigo Fresán realiza en el prólogo y en todas las notas introductorias que anteceden a los cuentos y novelas que contiene el libro. Los textos  mantienen un equilibrio perfecto entre la erudición y el  amor total que siente por la autora.

En el prólogo define con precisión la importancia decisiva que el amor tiene en la obra de Carson MacCullers:

“Los relatos y nouvelles de Carson MacCullers- así como sus novelas- se ocupan de un solo tema: el Amor.

        Con mayúscula y con, también, decisivos matices.

         El Amor a los hombres y a las mujeres.

         El Amor al arte.

         El Amor al amor al arte.

         El Amor de corazones rotos o de corazones a punto de romperse o el Amor que hace Irrompibles a esos corazones o que es lo único que puede repararlos.

El Amor finalmente, como la más inexacta e implacable de las ciencias.

Entendí el significado de estas palabras mientras leía una de las novelas del libro, “Reflejo en un ojo dorado”.

MacCullers publicó esta novela tras el éxito que la consagró, “El corazón es un cazador solitario”. Los personajes de la novela sufren ó anhelan el amor que se muestra cristalizado en infidelidades, homosexualidad reprimida y erotismo placentero. La autora no emite juicios morales sobre las conductas pero impone condenas mortales, en sentido real y metafórico.

MacCullers sigue la tradición de los escritores góticos sureños, Eudora Welty, William Faulkner, Truman Capote, Flannery O´Connor manteniendo en sus historias lo grotesco e irracional como un mecanismo de defensa  contra el Sueño Americano.

Los personajes de la escritora presentan una ambivalencia en sus actitudes morales y una sexualidad expresada sin prejuicios aparentes; sin embargo transmiten una desesperanza congénita que entristece al lector.

Tuve esa sensación mientras leía la novela “Frankie y su boda” y no pude evitar la identificación de la larguirucha Frankie con la propia escritora. Una niña curiosa que desea formar parte del matrimonio de su hermano en un incesto virginal.

No conseguí sintonizar con la historia a pesar de las críticas excelentes que tuvo y al éxito de la adaptación teatral.

Sí que disfruté con la lectura de La Balada del café triste y la pareja grotesca de la gigante Miss Amelia y el enano jorobado. La  historia recuerda un poco a la película Freaks y las descripciones de los personajes, la trama y el desenlace muestran el dominio narrativo de MacCullers.

Conozcan a Lula Carson Smith a través de sus textos, desnuda. Si desean profundizar en el conocimiento de su vida miren las fotografías que le hizo de Richard Avedon o lean  los comentarios de sus amigos, John Houston, Tennesse Williams, Paul Bowles y también las críticas de Anaís Nïn.

Conozcan también a  Carson MacCullers esposa por dos veces de Reeves MacCullers, un hombre que la amó suicidándose en la habitación de un hotel de París. Antes de matarse envío un telegrama a su esposa: “ Hacia el Oeste. Los baúles van de camino”.

Disfruten y piensen que Siempre hay una primera vez para dejarnos sorprender por la ficción literaria de una mujer especial.

Ángels Martínez.

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