DE LA ALDEA GLOBAL A LA FASCINACIÓN POR LOS MÁRGENES. Graciela Perosio

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El siglo XXI comenzó con el supuesto de que habíamos derribado las fronteras de los Estados. Los economistas, entonces, propician la visión del mundo como una gran fábrica donde se puedan conseguir “las mejores condiciones” de oferta para el capital, bajando los costos del trabajo y prometiéndonos un “nuevo paraíso capitalista neoliberal.” Pero además de este fenómeno desde la economía, asistimos a la instalación de la red informática, tecnología que permite el contacto instantáneo entre personas, instituciones y sociedades distantes. Frente a este panorama, las minorías, las etnias, las culturas primitivas, se expresan cada vez más virulentamente reivindicando sus peculiaridades y negándose a la homogenización global. Inclusive, pequeñas comunidades insertadas durante siglos en Estados mayores, pelean por su separación y reclaman el uso público de su lengua muchas veces degradada a dialecto, por la lengua oficial del Estado que hasta ahora los contuvo. ¿Cómo podremos responder a estos desafíos? ¿Cómo integrar ambas tendencias sin renunciar a todo lo nuevo enriquecedor que en ellas pueda haber para la humanidad? Hablo de lo universal, lo máximo, hablo de lo particular, lo mínimo. Hablo de lo central, hablo de los márgenes. Hablo de lo visible, de lo que se muestra, hablo también de lo invisible, o mejor dicho de lo “invisibilizado”, que no es lo mismo.

Junto a mi pc espera un volumen que acaba de llegar: su título es Alto Guiso. Poesía Matancera Contemporánea. Un libro de la Editorial Leviatán. El Dr. Fabián Banga, profesor argentino, catedrático en la Universidad de Berkeley, es responsable de la edición y nos propone en un ensayo previo a la antología poética, el concepto de “borderland” gestado desde los estudios culturales. Borderland es el “territorio de frontera.” Lo ejemplifica con la cultura de los “chicanos” -descendientes de mexicanos que viven en Estados Unidos- en quienes se desarrolla un estado de ciudadanía en el que el imaginario no pertenece solamente a un territorio, ni a una sola herencia sino a más de uno/a. Hablamos de una cultura que se construye desde varios espacios, desde varias tradiciones. Pero donde una tradición quiere erradicar a la otra, negándole reconocimiento y torciendo la identidad del que llega con idea de integrarse. Del que llega generalmente, porque no le queda otra posibilidad de supervivencia. Pero, no por eso, quiere renegar de sus orígenes. A partir de allí se aplicará este instrumento teórico para señalar un espacio en la producción literaria argentina que surge en los márgenes de nuestra Capital Federal. En este caso específicamente, en el Partido de La  Matanza.                                                                                                                                                            Acompañan también la antología un bello texto de nuestra poeta Luisa Futoransky y un ensayo sobre la historia de la escritura en el Partido de La Matanza de Martìn Biaggini. En este último se señala que “en este mundo de literatura marginal, lo periférico no existe como territoriedad sino como situación de enunciación”. Entonces, “pertenecer al conurbano, a zona oeste, a La Matanza, se vuelve un capital de naturaleza simbólica que reúne saberes vinculados a (…) vivencias compartidas”. Se sigue aquí el concepto de frontera de George Simmel, definido como lìmite a partir de relaciones humanas y no como cuestión territorial. Pero además, en concordancia con el pensamiento de Foucault, nos encontramos con la situación del discurso central y canónico que proyecta una negación del discurso del marginal. Y como “todo acto de censura hace del discurso reprimido el máximo discurso, el centro de la realidad misma”, llegamos a la apuesta de Futoransky: “Los de la periferia –desde siempre- son acaso lo únicos que evidencian las claves para descifrar los derroteros del centro.” Estos son los elementos que producen una fascinación por lo marginal en la producción estètica argentina de los últimos años, fascinación que abarca a todas las artes. Pero en los textos de esta antología, lo marginal, no està expresado como lo otro sino como lo propio, como instancia de pertenencia e identidad. Veamos este poema de Elizabeth Molver:

Cruza la vìa

esquivando la basura.

Levanta un poco la bolsa

con el cartel

escrito por su vecina

que tiene mejor letra

y un hijo que se salvò.

Calza las alpargatas viejas

sabe todo lo que caminarà.

Sabe también que volverá tarde

con pocas o ninguna respuesta.

Intenta una sonrisa cuando las ve.

Antes, se reunían

en la puerta del colegio

a esperar a los hijos.

Ahora, los llevan en un cartel,

en la foto, en el nombre,

en silencio.

Elizabeth Molver (Haedo, 1969)

 

Al considerar esta Antologìa y los textos que la presentan, no puedo dejar de recordar un libro editado en el 2006, escrito por Luis Tedesco, también nacido en La Matanza (1941), en la localidad de Lomas del Mirador, nombre que sirve de título al libro. Y dentro de esa escritura elijo un párrafo de “Territorio” donde se enuncia una identidad con el vocablo “Nadie” escrito con mayúscula, interesante inversión del sentido social de la palabra: “Hay un trazado, hay lìmites en el territorio natal, hay ramificaciones que huyen de la demarcación, confines encendidos por la hojarasca milenaria, hay calles bajitas por la desmesura del silencio, hay desatinos en la luz, en las ventanas cerradas a la mirada del paseante, hay un Nadie de mí que siempre regresa, y un Nadie de mí guapeando en el paraje de su desolación.” Escritura barroca, desbordada por momentos, de tanto estar atascada en los márgenes de un canon donde no entra, en el que se niega a entrar…“soy hombre de Lomas del Mirador, no me detendrán, no saben que soy el que no está. El no llegado aún, el que da batalla por territorios de otra vida.”

En Argentina, la oposición entre Ciudad Capital y resto del país es constitucional, arranca desde los mismos primeros pasos de la conquista por España. En nuestra habla cotidiana para referirnos a todo lo que no es Capital Federal solemos utilizar la expresión “el interior”, en vez de decir “las provincias”; pareciera que sentimos que la Ciudad de Buenos Aires representa, en cierta manera, “el exterior” o que se identifica más con lo externo a Argentina que con el corazón de su ser. Habrá que seguir buscando la punta del ovillo que nos permita encontrar el verdadero nombre y destino de este Nadie con mayúscula que nos funda y constituye. Un Nadie que nos nombre y pertenezca a su territorio-cultura sin renunciar a ninguno de los beneficios del derecho a la ciudad con sus adelantos científicos, culturales, de confort, de salud. Un ciudadano del mundo desde un sentido limpio de la expresión y no un ciudadano intercambiable para abaratar los costos de una economía tan injusta como injustificable.

© All rights reserved Graciela Perosio

Graciela Perosio. Bs. As (1950) Escritora. Prof. Universitaria en Letras. Recibió la Beca Nacional de Investigación del Fondo Nacional de las Artes para estudiar la obra del poeta argentino Carlos Latorre. Publicó ocho libros de poesía: del luminoso error (1982 de autor), Brechas Muro (1986, Tierra Firme), La varita del mago (1990, Tierra Firme), La vida espera (1994, Del Dock), La entrada secreta (1999, Grupo Editor Latinoamericano), Regreso a la fuente (2005, Del Copista), Sin andarivel (2009, Del Copista), Balandro (2014, Paradiso), la antología Escampa, el corazón (Editorial Ruinas Circulares 2016) y El privilegio de los años, (Editorial Leviatán 2016)

Su obra ha motivado puestas escénicas multimediáticas, esculturas, pinturas y otras obras literarias. Muchos de sus poemas se han difundido por la red en sitios nacionales y extranjeros mereciendo juicios elogiosos de críticos y colegas. Un poema de su autoría fue seleccionado para realizar un afiche con ilustración de Alexiev Gandman que se presentó en las veredas de la Ciudad de Buenos Aires.

 

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