CORTÁZAR Y EL CINE. Adriana Bianco

JULIO CORTAZAR

Conocí a Cortázar más telefónicamente que en persona. Él era un escritor estrella en Paris, “Rayuela”, era la gran novela innovadora y ligada al boom Latinoamericano.  Yo tenía una beca y una carta del pintor Luis Seone para Cortázar. Lo llamé por teléfono para entregársela y ese hecho creó una especie de ritual telefónico. Estaba en una nueva relación con Ugné Karvelis, a quien luego conocí, y para el escritor, los recuerdos del pasado lo incomodaban. Sin embargo, me preguntaba sobre Buenos Aires, lugares, nombres, gente, amigos, hacía años que vivía en Europa y recordar Argentina le gustaba. Me pedía que lo llamara y así lo hacía. En cada llamada, volvía a evocar Buenos Aires, como algo lejano y a la vez ensoñando. Yo había sido alumna de Borges en la Facultad de Filosofía y Letras, y Cortázar me contó que Borges le había publicado su cuento “Casa Tomada”; yo le conté que en la Facultad lo habíamos analizado en la cátedra de Literatura Argentina, eso, le agradó considerablemente. También  hablamos de cine, aunque no había visto ninguna de mis películas, sabía de algunos actores y era amigo del director Manuel Antín, que realizó su cuento “Cartas a Mama”, en cine, en 1962, con el nombre deLa cifra impar”, un film memorable que le gustaba especialmente.

la cifra impar

A Cortázar el cine lo atraía mucho y esa experiencia con Antín lo había entusiasmado, aunque en la época que hablábamos, sus intereses se enfocaban más en la política y lo social.

En 1966, Michelangelo Antonioni filmó “Blow Up”, basado en el cuento “Las babas del diablo”, del libro Las Armas Secretas. El film tuvo un éxito sorprendente, que determinó la relación de Cortázar con el cine. En la actualidad sus relatos son temas de documentales o películas, aunque es verdad que son los cineastas independiente los que  más se inspiran en sus temas, su narrativa tiene un hechizo para la visión fílmica.

Recordar a Cortázar en su faz de escritor relacionado al cine, tiene sentido, por su interés en el séptimo arte y porque marca pautas dentro de la temática cine y literatura, especialmente dentro de Argentina, país que exalta esa relación en su filmografía, junto con España que también vive con continuidad este extraño matrimonio textual y visual.

Cuando estuve en Buenos Aires, tuve ocasión de entrevistar a Manuel Antín, en su Universidad del Cine. Allí, rodeado de premios, libros y afiches de sus films, recordó la amistad que lo unió a Cortázar. Me regaló un bello libro sobre las cartas que ambos se entrecruzaron y el testimonio de lo que significó trabajar con Cortázar. Transcribo parte de ese diálogo con Manuel Antín donde habla específicamente de la gestación de “La cifra Impar” (1962), deCirce(1963) y de “Intimidad de los parques” (1964), basado en el cuento “Continuidad de los parques”.

CARTAS DE CINE CORTAZAR

   “La verdad es que soy un escritor frustrado….Un día me decidí a hacer una tarea semi-delictiva, “plagiar” o transformar las obras literaria en películas. Mi plagio fue convertir las novelas o cuentos, que yo admiraba, en películas. Esto lo pensé cuando me encontré, de casualidad, en la biblioteca de un amigo, con un libro maravilloso: “Las Armas Secretas” de Julio Cortázar. De allí extraje “Cartas a mama”, me pareció que era el primer plagio cinematográfico que debía cometer. Conseguí los derechos de autor para filmar el cuento y terminé siendo amigo de Cortázar y luego filmé dos películas con historias de él: “Circe” e “Intimidad de los parques”.

    De las tres películas que hice con los cuentos de Cortázar, a él le gustaron mucho las dos primeras “La cifra impar” y “Circe”. Tanto en Borges como Cortázar, los temas son metafóricos, son escritores que dicen de una manera especial, trasmiten ideas embellecidas en palabras, en el film se trata de una narración, un suceder..

…   “Intimidad de los parques” no le gustó y tenía sus motivos, porque yo en Intimidad  traicioné algunas cosas necesarias del texto, la película está adaptada de dos cuentos: “El ídolo de la Ciclades” y “La continuidad de los parques”. Las Ciclades están en Grecia y Cortázar quería que yo filmara en Grecia, porque ese personaje transformado en mármol tenía un significado. Yo, ya había filmado en Paris “La Cifra Impar”, y me parecía demasiado ir a Grecia. Busqué un sucedáneo en Latinoamérica y me pareció que Machu Picchu era la Grecia Americana. Pero Cortázar se oponía, no quería saber nada con la piedra, Grecia era el mármol, otro mundo. Yo hice la película en Machu Picchu y a él no le gustó.

…  Con “La cifra impar” tengo una anécdota que lo revela todo. Cuando Cortázar vio por primera vez la película en los Laboratorios Alex, en Buenos Aires, yo era un joven cineasta y él ya era un escritor. Se sentó en la fila tercera y yo al final de la sala. Los dos solos vimos la película completa. En el cuento, los dos hermanos están enamorados de la misma mujer, en la película, hay una escena donde uno de los hermanos, le dice a su madre: “Mamá, Laura es vos”.

Cortázar se dio vuelta y me dijo: “Pibe, entendí mi cuento”

Yo había seleccionado esa frase en el momento de la adaptación porque sentí que ese “Laura sos vos”, tenía un contenido edípico.

Aunque Cortázar se manejaba racionalmente, hay significados inconscientes en sus cuentos. Hay lecturas diversas, no se pueden controlar, y hace que el cine y la literatura sean difícil de separar…”

CORTAZAR

Cortázar influyó en las nuevas generaciones de cineastas tanto argentinos como europeos. Es verdad, que Cortázar vivió el existencialismo parisino marcado por la personalidad del filósofo Jean Paul Sartre, cuya filosofía existencialista impacto a los directores de la llamada generación del 60 del cine argentino, pero la narrativa de Cortázar continuo interesando a la cinematografía,  entrado el siglo XXI. Eduardo Monte-Bradley, en el 2002, realiza un documental “Cortázar, apuntes para un documental” ; en el 2005, Pablo González hace los cortos “Graffitti” I-II ; en 2009, Diego Sabanes filma “Mentiras piadosas”, basado en el cuento “La salud de los enfermos” del libro “Todos los juegos, el juego”. También, la directora catalana, Isabel Coixat se interesa en los cuentos de Cortázar, como lo hicieron  Claude Chabrol y Jean-Luc Godard, años atrás.

No es casual esa atracción de los directores por el mundo de Cortázar donde danzan cronopios y famas, rayuelas imaginarias y lúdicos encuentros y desencuentros, en atmósferas fronterizas entre al realidad y el ensueño.

Se agolpan en mi, estos recuerdos al cumplirse 100 años de su natalicio. El cine ha intentado, a veces con éxito, otras no tanto, fundir en imágenes ese extraño mundo lúdico de Cortázar, ese mandala intelectual que se desbordaba en una prosa envolvente, en situaciones absurdas y en juegos cercanos al surrealismo. Nadie aún se atrevió de llevar al cine la gran novela “Rayuela”, pero nada impide que eso suceda, mientras la narrativa de Cortázar sigue inspirando a los cineastas.

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ADRIANA BIANCOAdriana Bianco. Profesora de Filosofía y Letras, con Postgrado en la Sorbona de Paris. Ejerce actualmente como periodista y colabora con la revista de la OEA, la agencia EFE, Carátula, la revista de la Academia Norteamericana de la Lengua Española-ANLE, Radio Nova y Radio Miami Internacional. Ha publicado varios libros, entre ellos: Borges y los otros, y Miami Habla (2013).

One response to “CORTÁZAR Y EL CINE. Adriana Bianco

  1. Que placer es leer a adriana , no solo por su visión profunda y critica , sino también porque a través de la anécdota nos presenta al ser humano

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