CELOS. La otra vida de Catherine M. Catherine Millet.Editorial Anagrama. Barcelona 2010

celosCelos. La otra vida de Catherine M. 

Catherine Millet

Editorial  Anagrama. Barcelona 2010

Traducción de Jaime Zulaika

 

El libro era liviano. Lo sostuve dos veces entre mis dedos antes de adquirilo. Una vergüenza íntima se apoderó de mí. Esperé que el hombre que estaba a mi lado se alejara. No quería que nadie me viese comprando el ligero ejemplar.

Al llegar a casa, lo deposité en la estantería con la intención de no leerlo nunca. Un temor infundado anunciaba que la lectura desencadenaría recuerdos dolorosos y mi autoestima -como siempre- estaba en horas bajas.

Al día siguiente, leí las primeras páginas y lo cerré. Me gustó la escritura culta de Catherine Millet y me sedujo el hecho de que hubiese publicado con anterioridad el libro, La vida sexual de Catherine M.

Consulté su biografía por internet y descubrí que era una crítica de arte importante, había comisariado exposiciones y ejercía la dirección  de una prestigiosa revista francesa. El  libro en el que narraba su intensa vida de relaciones sexuales absolutamente libres, fue un éxito.

Saber que era una mujer sin prejuicios y con una amplia experiencia sexual me tranquilizó: Catherine y yo éramos completamente diferentes, ergo, leer su libro no me resultaría doloroso.

Me equivoqué.

La autora nos describe con precisión y minuciosidad  lo que significaron los celos en su vida durante un periodo de cuatro años. A pesar de mantener una “relación abierta” con  su marido, no puede evitar el sufrimiento que le provoca la obsesión por las otras.

La identificación personal con la historia de Catherine Millet era de tal calibre que tuve que abandonar la lectura en tres ocasiones. Lo más doloroso, fue comprobar que ambas habíamos practicado el insano ejercicio de compararnos con mujeres, que ni tan siquiera conocíamos y que casi siempre salían victoriosas del juego perverso de establecer un ránking: a ver quién era más guapa, más sexi, más joven, más inteligente….

Al final de la novela, la autora recupera la “normalidad” aparentemente. No comenté a nadie de mi entorno próximo que había leído la obra y mentí alevosamente cuando Él me preguntó : “¿Qué libro estás leyendo cariño?” , entonces respondí : “…un libro que no vale nada”.

La Navidad estaba próxima y la certeza de estar junto a Él, alegraba mi monótona existencia.

Siete días antes de  recibir en el aeropuerto al hombre que amaba, escondí el libro en un acto reflejo. Lo situé al fondo del tercer estante de la librería y delante coloqué mi jarrón azul. Me horrorizaba saber qué podría pensar sobre mí si lo viese.

La noche anterior al encuentro en el aeropuerto tuve un subidón feminista y libertario y decidí exponer el libro en el segundo estante. Era una mujer autónoma que leía lo que le daba la real gana y no tenía que dar explicaciones.

Feliz por tenerlo otra vez en casa le enseñé la cortina nueva y un dibujo sencillo que había colgado en la pared. Él dirigió su mirada a la estantería y se fijo en el libro que destacaba sobre los demás, Celos. La vida de Catherin M.

_ ¿Lo has leído? Me preguntó.

_ No es mío. Me lo presto una amiga y, la verdad,… no me interesa especialmente el tema.

Ángels Martínez

 

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