MIAMI BLUE: ESTELA. Xalbador García

Vivía en el último departamento del primer piso. Su ventana permitía ver el crecimiento de la vegetación del patio trasero, ahí donde los mosquitos de zica se acumulaban alrededor del cuarto de servicio. La blancura de su piel se tornaba transparente por los años, dejando ver las venas marchitándose a cada hora. Estela se paraba … Continuar

MIAMI BLUE: EL HOMBRE Y LA MUJER. Xalbador García

La mujer y el hombre eran voces, en ocasiones carnales, en otras melancólicas, detrás de la puerta escamada. Había un rosario de palabras que se volvía un sonido más avecindado a la angustia que al gozo. Desde el balcón que daba a la Calle Siete, donde por las noches intentaba fumar habanos, escuchaba la peregrinación … Continuar

MIAMI BLUE: Alberto. Xalbador García

Los vidrios en el brazo hacían brotar hilos rojos. Estaba en el piso, jadeante, con los ojos también ensangrentados. Sobre las baldosas del edificio, que intentaban estérilmente ser elegantes, Alberto parecía un cuerpo roto, ahogado en el charco púrpura. Cuando me acerqué no me reconoció. Quiso gritar previendo un golpe ficticio. Soy yo, cálmate. A … Continuar

LA MADRUGADA QUE NO FUSILARON A GARCÍA LORCA. Xalbador García

En medio de amenazas muerte y credenciales del Partido Popular, en la caja número cuatro del archivo de José Revueltas en The Nettie Lee Benson Latin American Collection de la Universidad de Texas, en Austin, existe un pequeño sobre cuyo remitente sólo firma con las iniciales “F. G”. No hay carta alguna o por lo menos no se encuentra … Continuar

ASESINATO EN LA CALLE OCHO. Xalbador García

Francisco de Regla miró a Constanza entrar a la galería, sin saber que se llamaba Constanza. Imaginó su cuerpo formando un manantial de placer, sin saber que no volvería a verla. Fue a su encuentro en búsqueda de una presentación fortuita, sin saber que Constanza estaba en el local de La Pequeña Habana para asesinarlo. … Continuar

EL SILENCIO DEL TEMPLO. Xalbador García

La mujer pasó el umbral envuelta en un halo de inquietante atracción. Dos piernas que aún recordaban las clases infantiles de flamenco daban la pauta para mirar una sombra susurrada, fina, sutil, oscilante, huella oscura de un cuerpo ideado para empachar de satisfacción cualquier deseo masculino. No había un dejo de improvisación en su arreglo. … Continuar

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