BODY SNATCHERS/LADRONES DE CUERPOS. George Franklin. Traducción al español de Ximena Gómez

Body Snatchers

 

I flew down from Boston to bring my father

Home from the hospital.  He was dying.  Hospice

Was giving him morphine.  Still, he had moments of

Lucidity.  He told me cancer was a terrible thing.

He said he’d never done anything to deserve it.  He’d

Taken care of himself.  I don’t think he realized how

Close to death he was.  He asked me how long I was

Staying, and he looked surprised when I told him

I’d stay as long as necessary.  Maybe he understood

Then.  I don’t know.  Hospice gave him more

Morphine, and that night, the nurse woke me

Around 1 or 1:30. She said it was close, so

I went into his room—it had been my room once—

And stood by the bed.  His chest rattled when

He breathed.  He was going into arrest.  After

A while, the nurse closed his eyes.  I stayed there,

But there wasn’t anything for me to do.  Death

Had turned out to be much simpler than I thought.

The light was on, then it wasn’t.  There was a story

My father used to tell about how, when his father died,

He and my uncle Howard had to sit alone with the body

All night to protect it from body-snatchers, men

Who would steal corpses to sell to medical schools.

He was ten years old, and everyone else was asleep.

If he was frightened, he didn’t discuss it.  There

Was a lot he didn’t tell me, for whatever reason.  He

Might have thought I wasn’t interested, or maybe

He thought none of it was important.  He wanted,

I think, to tell inspiring stories, stories where

He was a hero, but there weren’t any stories like that.

He had traveled around the South selling women’s

Shoes and after that opened a brokerage office.

He joined all the clubs that would take Jews and

Talked to himself in the bathroom, rehearsing

What he would say—or should have said—to

One of his clients or the regional manager.  We

Never found it easy to speak.

 

Ladrones de cuerpos.

Volé de Boston para traer a mi padre del hospital

A casa. Estaba muriendo. El servicio domiciliario

Le estaba dando morfina.  Aún así tenía momentos

De lucidez. Me dijo que el cáncer era algo terrible,

Que no había hecho nada para merecerlo.

Había cuidado de sí mismo.  No creo que supiera

Cuan cerca estaba de la muerte. Me preguntó

Cuánto iba a quedarme y me miró sorprendido

Cuando le dije que lo que fuera necesario. Tal vez

Lo entendió luego. No lo sé. El servicio domiciliario

Le dio más morfina, y esa noche la enfermera

Me despertó cerca de la 1 o 1:30. Me dijo que la hora

Estaba cerca; fui entonces a su habitación, que en otro

Tiempo había sido la mía.  Me paré al lado de la cama.

Su pecho jadeaba al respirar. Estaba entrando en paro.

Después de un rato la enfermera le cerró los ojos.

Me quedé ahí, pero no tenía nada que hacer.

La muerte había sido mucho más fácil de lo que pensé.

La luz estaba prendida, luego ya no lo estuvo.

Había una historia que mi padre solía contar

Acerca de cómo, cuando su padre murió,

Él y mi tío Howard tuvieron que sentarse solos

Con el cuerpo toda la noche para protegerlo

De los ladrones de cuerpos, que los robaban

Para venderlos en las facultades de medicina.

Él tenía diez años y todos los demás dormían. Si tenía

Miedo no lo expresó. Había muchas cosas que

No me dijo nunca por cualquier razón. Tal vez pensó

Que yo no estaba interesado, o quizás que nada de eso

Era importante. Creo que él quería contar historias

Que inspiraran, historias en las que él fuera héroe,

Pero no había ninguna así. Había viajado por el sur

Vendiendo zapatos de mujer, después había abierto

Una oficina de corredores de bolsa. Se afilió a todos

Los clubes que recibían judíos, hablaba consigo mismo

En el baño, para ensayar lo que diría o debería

Haber dicho a uno de sus clientes o al gerente regional.

Conversar nunca nos fue fácil.

 

Fragmento de Among the Ruins/Entre las ruinas de George Franklin publicado por katakana editores.

Disponible en Altamira Libros

 

© All rights reserved George Franklin. Translation Ximena Gómez

George Franklin ejerce el derecho en Miami, e imparte talleres de poesía y escritura en las cárceles del Estado de La Florida. Sus poemas han aparecido en varias revistas, entre ellas The Threepenny Review, Cagibi, B O D Y, Salamander y The Wild Word. Ha sido traducido por Ximena Gómez y publicado en Nagari, Alastor, Raíz invertida, Conexos y Carátula. Su libro “Traveling for No Good Reason” gano el concurso 2018 de Sheila-Na-Gig y está próximo a aparecer en la editorial Sheila-Na-Gig Editions. Among the Ruins/Entre las ruinas es su primera colección de poemas publicados.

Ximena Gomez es colombiana, poeta, psicóloga y traductora y vive en Miami. Poemas suyos han aparecido en Nagari, Conexos, Círculo de Poesía, Carátula y Raíz Invertida, Ligeia y Espacio poético 4. Poemas suyos han sido publicados en versión bilingüe en las revistas Sheila Na-Gig y Cagibi, donde fue nominada para el premio: lo mejor de la red en el 2018. La editorial Torremozas de Madrid, España, publicó su poemario “Habitación con moscas” (2016). Uno de sus cuentos ha aparecido en la Nueva Antología de Poesía y Narrativa Hispanoamericana, publicada en Madrid por la editorial Lord Byron Ediciones (2017). Ha sido incluida en una antología “Crear en femenino” publicada por la Editorial Silueta (2017). Sus traducciones de poesía norteamericana al español se han publicado en las revistas Alastor, Conexos y Nagari.

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