BERNARDA. Autor Federico García Lorca. Dirección, Adaptación, Escenografía, Vestuario:  Juan Roca. Havanafama Teatro Estudio

Bernarda AlbaAutor Federico García Lorca. Dirección, Adaptación, Escenografía, Vestuario,  Juan Roca. Asist Dirección. David Ponce. Elenco Julie de Grandy (Poncia)Isaniel Rojas( Bernarda) Alicita Lora (María Josefa) Tamara Melián (Adela) Karina Domínguez (Martirio),  Yvette Kellems (Angustias), Myriam Amanda (Magdalena) Diana Zapata(Amelia) Barby Ganesh (Criada). Fotografía. Alfredo de Armas

Sinopsis de la obra original

Bernarda Alba se encierra, e impone un luto agobiante por ocho años. Ha muerto su segundo esposo y prohíbe a sus cinco hijas (Angustias, Amelia, Magadalena, Martirio y Adela) cualquier intento de acercarse al mundo real. De todas formas, Angustias, la mayor y única hija del primer marido, hereda una fortuna y se quire ir. Pepe el Romano, un joven apuesto del pueblo, se acerca a ella en busca de una relación. Pero allí estará Adela al acecho de la heredera. Dispuesta a ser su amante y robarle lo que más aprecia la primogénita y, a la vez, lo que más desea Martirio, su otra hermana. A María Josefa, la madre de Bernarda, la tienen encerrada por su condición mental.  Ella se dará cuenta de todo lo que acontece con su nieta pequeña y el novio. Cuando Bernarda se entera de la relación entre Adela y Pepe, llevará en sus manos una escopeta, y le disparará. El joven logra salvarse “huyendo en su jaca”. Tras escucharse la detonación, Adela cree que su amante ha muerto y se suicida. Al finalizar, Bernarda dirá a todos los que asisten al funeral que “Adela murió virgen” para salvaguardar las apariencias. El mismo silencio, con que se inició la obra se mantendrá al final en señal de un nuevo duelo.

Como espectador fui “a ver”. Como crítico tenía miedo…¿Por qué?

Había escuchado no buenas referencias en dirección contraria al gusto y bendición del resultado. También había razones sencillas, esta vez más personales: una obra adaptada requiere de una interpretación, sí o sí.  Y en el mundo teatral, siempre hay divisiones entre los que aman la versión original de un autor y los que apuestan por lo nuevo. Yo soy de los últimos…pero desde una argumentación sostenida y coherente con “el todo”. Y no voy a engañarme, si la puesta en escena desvirtúa el texto, el tono de alguno de los personajes, o la atmósfera desde una mirada clásica u original, reconozco que no me adhiero. En cambio sí, desde una estética distinta, un planteamiento inverso o reforzador del mensaje, o simplemente si desde una apuesta de riesgo, aparece una nueva mirada… allá estoy con mi reseña apoyando la obra independientemente de los pormenores.

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Lorca y Xirgu

Conclusión

Juan Roca relee, digiere y dirige a Lorca en La casa de Bernarda Alba con gran inteligencia y una mirada propia. Algunos la califican desde el kitsh y yo me sumo al calificativo…pero desde el lado positivo, tal como hizo en Las Pericas. Sitúa su interés en un círculo dramático donde el centro, a mi entender, es Adela y no Bernarda. Y esta última, funge de arquitecta maquiavélica de lo acontecido. Ella es quien modela el compás de la casa donde todos los personajes giran alrededor de una tensión interior entre Angustias, Pepe el Romano, y Martirio y manteniéndose la propia víctima del deseo, Adela, en medio de tres figuras geométricas como eje emocional.

Figuras dramáticas

1 Una tensión tríplemente acontecida entre Adela y su deseo ante sus hermanas frente al novio: el triángulo.

2 Entre Adela y su ambiente familiar cerrado al mando de Bernarda en la casa: el círculo “negro”.

3 Y entre ella y su deseo inconsciente de muerte por no ver la realidad, representada por la enajenación infantil de María Josefa, su abuela: la nada “blanca”; es decir una figura sin lados. Y aquí está para mí el quid interpretativo de este texto que evoca su director con dureza, sin eufemismos y con imaginación escenográfica para mostrar los distintos roles que puede adquirir una mujer ante la realidad de la vida en esta obra maestra del malogrado poeta y dramaturgo español, Federico García Lorca.

Esto permite a Poncia y a Bernarda verse envueltas en una lucha de poder entre ellas como si fueran dos titanes en el campo de batalla. Desde la desesperanza y el llanto, ver la apatía a través del personaje de Magdalena. Una postura más equilibrada y natural ante la existencia, a partir del papel de Amelia. Observar a Martirio rasgándose las vestiduras por la envidia que le provocan los deseos consumados de su hermana menor. La resignación de una Angustias ante lo evidente como futura novia. Un enfoque de anhelo que nos muestra la humilde criada ante las órdenes que recibe. O simplemente, entender la locura de la anciana María Josefa como una salida humana por la situación vivida en aquella casa.

No voy a ser específico ni electivo en la calidad interpretativa del elenco porque no sería justa la diferenciación. Valorar, sin duda, el esfuerzo y la disposición actoral en conjunto de todas sus intérpretes incluido la “masculinizada” Bernarda por parte de Isaniel Rojas, es un hecho patente y meritorio en todas las actrices.

Citar la designación y acierto del vestuario negruzco y casi gótico en su concepto, para resaltar la claustrofobia del espacio y alejarlo de la realidad rural y andaluza que sugiere el autor. Con diferencias sutiles, desde el gris con Poncia y la criada hasta llegar a la “brillantez angelical” del blanco con María Josefa o Adela en su trágico final. Y acompañarlo, en ciertos momentos cumbres, de la obra de máscaras blancas y crucifijos.

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Si bien tengo algunas dudas con la iluminación algo plana en ciertas escenas importantes, si quiero resaltar los tres espacios escenográficos bien diferenciados donde la luz o su ausencia intervienen: El primero al fondo, en forma de retablo para acentuar hermosos cuadros desde el simbolismo más lorquiano: la imagen de la abuela y su monólogo surrealista; el enaltecimiento de un “macho cabrío” en representación de Pepe el Romano; y el icono final de la crucifixión de Adela como cierre. A continuación, la casa totalmente ennegrecida con una simple tarima redonda en el medio, para resaltar escenas potentes como las letanías de Bernarda en el duelo de su difunto esposo, o la celebración fraternal de Angustias como novia. Y el tercero y simbólico, separado por una verja entre carcelaria y representativa de un balcón, como anotó mi colega Jorge Herrera-Monroy, que divide la casa del mundo exterior, donde el público funge de “pueblo” cada vez que las hijas se acercan a la ventana en busca de algún anhelo.

Bernarda inaugura con buen pie, el inicio de un nuevo teatro ubicado en la zona de Bird junto al barrio bohemio y artístico de la zona -recordemos que el espacio, hoy desaparecido del prestigioso Teatro Akuara, fue pionero en su iniciativa. El graffiti, el arte, y a partir de ahora el teatro independiente, se van a dar cita en una boda urbana. Esta vez, esperemos sin final trágico ni con más “Silencio” -dice Bernarda al final de la pieza-  que el que emite el regidor con un…”Vamos a empezar la función”. ER

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