BERLÍN, LO JUDÍO Y JOSEPH BEUYS… Eduard Reboll

La ciudad no es una fiesta como entendió Hemingway a París en su tiempo de corresponsal But this is how Paris was in the early days when we were very poor and very happy. La capital de Brandemburgo, se viste de fiesta constantemente para el que viaja, y celebra descubrir la arquitectura y el urbanismo de hoy…Los nuevos artistas plásticos emergentes en las más de 400 las galerías de arte y museos que conviven…O -porqué no- para evocar el orgullo de amar a un hombre si eres hombre, o de amar a una mujer si eres mujer desde la libertad y el juego comunitario durante día del orgullo gay.

Llegué al aeropuerto de Tegel por la mañana. Me instalé en un hotel de Wedding en pleno barrio turco. Al mediodía, mi compañera y yo, emprendimos un recorrido por la piel de metal del Jüdisches Museum Berlin. Este edificio llamado el Blitz, está diseñado desde la métafora deconstructivista de su autor,Daniel Libeskind, quien rememora en su planta la aleación formal de un relámpago. En sus vitrinas, varias torás y objetos en plata: cuberterías, vasijas, candelabros, pequeñas arquetas en su interior. Fotografìas de Einstein o de Walter Benjamín entre otros. Fotografías de una huida de esta comunidad a principios de 1933 sin apenas saber el rumbo por Europa o América. Fotografías del horror nazi desde la piel de sus víctimas. Desde otra óptica, una escultura en una urna de cristal que parte de la instalación sin pretenderlo: los pantalones de Levi Strauss. Un hombre que emigró de estas tierras hasta San Francisco para popularizar una prenda de todos conocida, los jeans. En su interior, mil pasillos imposibles en el recorrido. Esbozos de luz oblícua que rompen el concepto de la geometría euclidiana en su arquitectura y que pemiten experimentar la pesadilla y la angustia de no poder ver cotidianeidad de la calle. Hierba fresca y sombría en los patios que colindan el edificio. Policía uniformada al salir.

Berlín, sin duda, tiene una forma de mirar el arte y añadiría también una forma de escoger sus piezas. Lo expuesto se exhibe, en su mayoría, bajo una pátina propia en cada galería que acudes. Una limpieza sutil en las presentaciones. Una pulcritud en el caos e, incluso, un clasicismo, lo observas hurgando en la propia suciedad en ciertas piezas. Como ocurre con la obra de Joseph Beuys en la galería Hamburger Bahnhof. Objetos de piedra esparcidos en una gran sala palatina nos reciben en la entrada. Un simple traje de fieltro colgado tras el blanco de la pared, Filzanzug 1970, nos señala el camino impoluto que puede adquirir su vida una vez rescatado su cuerpo del hielo cuando cae abatido desde un avión de la Luftwaffe.

Este “perfomance-mudo”, que en sí es el propio Beuys, es un ejemplo de lo que digo del carácter interiorizado de la mayoría de los que viven en esta ciudad: una bipolarización entre lo directo y la locura. Entre la culpabilización de un pasado del cual la generación actual ya no es responsable inmediato, y el amor a la creación desde la soledad y el individuo. Berlín sin ningún Auf Wiedersehen …de momento. Regresaré sin duda.

© All rights reserved Eduard Reboll

Eduard RebollEduard Reboll Barcelona,(Catalunya)

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