ASESINATO EN LA CALLE OCHO. Xalbador García

Francisco de Regla miró a Constanza entrar a la galería, sin saber que se llamaba Constanza. Imaginó su cuerpo formando un manantial de placer, sin saber que no volvería a verla. Fue a su encuentro en búsqueda de una presentación fortuita, sin saber que Constanza estaba en el local de La Pequeña Habana para asesinarlo.

Como cada viernes cultural la Calle Ocho nacía para la noche latina. Las exposiciones de arte se convertían en fiestas entre amigos y visitantes como prólogo al baile que se preparaba en el Ball and Chain, mientras en el Tower Theater se exhibían las mejores películas de autor de la ciudad. En el bulevar Azúcar, frente al parque de Dominó, la rumba cubana alimentaba el fulgor de habaneros, dominicanos, colombianos y cada vez más venezolanos que se confundían con norteamericanos y japoneses que también hacían el intento por bailar.

Ante la marea de acentos nadie notó con rareza que una rusa blanca, con cabello oscuro en vestido entallado del mismo tono, hubiera pasado una hora tomando micheladas en El Taquito.

¡Pinche Mongolia Exterior!, se repetía Constanza riendo. Era el chiste que había aprendido en la Embajada Rusa de la Ciudad de México, donde había trabajado durante cinco años, dos meses y 17 días. La Operación Regreso del Zar, llevada a cabo desde la campaña electoral, la había regresado a Miami.

Como sucedía con su gobierno, la orden llegó sin explicaciones. Objetivo: el artista conceptual hiperrealista cubano Francisco de Regla. Lugar: Galería de Arte Acosta León, Calle Ocho de la Pequeña Habana. Tiempo: viernes 27 de octubre 2017. Así debía de pintar, el muy hijo de la chingada, si le estaban ordenando asesinarlo. Cuando hacía bromas en español, Constanza pensaba en mexicano.

Francisco de Regla se presentó en inglés. Constanza le respondió en español. Por su castellano, nadie hubiera imaginado que se trataba de una rusa. Siguió la peregrinación de cuestionamientos: ¿De dónde eres? ¿Hace cuánto llegaste? ¿Por qué estás aquí?

Constanza le explicó su trabajo como agente de artistas latinoamericanos en Estados Unidos y Europa. Le dijo que, desde su última exposición en La Habana, había seguido la evolución de su obra donde se fusionaba un discurso donde estaban presentes los iconos más representativos de la cultura yoruba mezclados con el tedio de la sociedad moderna, más allá de cuestiones políticos. ¡Pa’ la pinga! Está mujer me está leyendo la mente.

Francisco de Regla frenó sus ansias de singar con aquella mujer porque le pareció que se avecindaba un buen negocio. Así que no le pidió tomar una copa tras la exposición. Luego de intercambiar tarjetas, quedaron para verse al día siguiente, el sábado, en el María Bonita del Down Town. Constanza se despidió con un abrazo y un beso que acarició las comisuras derechas de los labios del artista. Tal vez dinero y mujer vendrían juntos, sonrió Francisco de Regla.

Constanza salió de la Galería. Decidió esperar en la Cervecería La Tropical hasta que empezaron a sonar las primeras sirenas y llegaron las ambulancias y patrullas a la galería. A lo lejos alcanzó a ver cómo los camilleros sacaban el cuerpo de Francisco de Regla bajo una sábana blanca.

El trabajo estaba hecho y, con ello, el mensaje llegaría al Kremlin y a La Habana, pero principalmente, el mensaje llegaría a su verdadero objetivo: La Casa Blanca.

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XALBADOR GARCÍA (Cuernavaca, México, 1982) es Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y Maestro y Doctor en Literatura Hispanoamericana por El Colegio de San Luis (Colsan).
Es autor de Paredón Nocturno (UAEM, 2004) y La isla de Ulises (Porrúa, 2014), y coautor de El complot anticanónico. Ensayos sobre Rafael Bernal (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2015). Ha publicado las ediciones críticas de El campeón, de Antonio M. Abad (Instituto Cervantes, 2013); Los raros. 1896, de Rubén Darío (Colsan, 2013) y La bohemia de la muerte, de Julio Sesto (Colsan, 2015).
Realizó estancias de investigación en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y en la Universidad del Ateneo, en Manila, Filipinas, en la que también se desempeñó como catedrático. En 2009 fue becado por el Fondo Estatal para la Cultura y las Artes de Morelos, en la categoría de Literatura, en el área de Novela. Beca que ganó nuevamente en 2012, pero bajo el género de Ensayo Creativo.
Poesía, ensayo y narrativa suya han aparecido en diversas revistas del mundo, como Letras Libres (México), La estafeta del viento (España), Cuaderno Rojo Estelar (Estados Unidos), Conseup (Ecuador) y Perro Berde (Filipinas). Fue editor de la revista generacional Los perros del alba y su columna cultural “Vientre de Cabra”, apareció en el diario La Jornada Morelos por diez años.
Actualmente es colaborador del Instituto Cervantes de España, en su filial de Manila y mantiene el blog: vientre de cabra

One response to “ASESINATO EN LA CALLE OCHO. Xalbador García

  1. No me gusta. Esta complicado para ser cuento, no describe correctamente ni el ambiente y la feria de arte, ni la musica. Ademas es poco exitante . Lo mato de un beso en la comisura? Y por qué? Esto necesita mas trabajo aunque ya es tarde .

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