ANTIHÉROES Y ARTEFACTUS PRESENTAN: EL PERFORMANCE SECRETO Y BOHEMIA.

EL PERFORMANCE SECRETO Y BOHEMIA

El equipo de Artefactus, siguiendo su pauta de apostar no solo por sus propias producciones sino también por la de sus coetáneos afines, permitió el 19 de septiembre pasado la aparición de dos pequeñas obras no exentas, por abreviadas, de amor y pasión por la profesión. La primera estuvo a cargo del director y formador teatral en Antihéroes Project , José Manuel Domínguez (Nomadis, La Princesa Aoi…) y del actor y al mismo tiempo educador en las artes teatrales Fernando Goicochea. Por título, El performance secreto. Y en la segunda parte se estrenó al fin – lo digo porque hubieron problemas técnicos ajenos a la compañía en los dos últimos teatros de esta ciudad- Bohemia de la actriz y escritora argentina Susana Biondini.
El performance secreto fue un ejercicio digno y al mismo tiempo pedagógico de tres actores en formación (Bernardo Bernal, Gabriel Ochoa y Mateo Goicochea) dividido en tres partes. La primera, sus profesores impartían directrices con relación a la interiorización de sus emociones, su reciprocidad con el cuerpo y el sentido del movimiento en el espacio escénico. La segunda un mix entre contacto interpersonal, encuentro y distancia entre el actor, y el objeto escenográfico. Y una tercera donde cada uno representó un unipersonal.
Bohemia es un drama de tintes aparentemente cómicos “si bien es muy real y a la vez autobiográfico” según nos contó su autora en la presentación. Se narra la experiencia de una pareja que se siente en apuros económicos. El marido (Armando Mesa) es un artista plástico que aún se busca asimismo y sigue vagando por la vida en razón de su suerte. Su mujer (Belén Curiuni), si bien lo quiere a su pesar, tiene dos quejas: la miseria propia en la que vive, y la intromisión de su suegra (Susana Biondini) en sus quehaceres diarios. Al final, una separación del matrimonio permitirá un cambio preceptivo. Él va a conocer a una sexy y maternal mujer, (Gloria Cornejo) que le dará un hijo y un trabajo estable, de aquellos que siempre evitó cuando estaba con su primera esposa.
La corrección, esfuerzo y profesionalidad de todos los participantes en ambas secciones teatrales dio a la velada un objetivo común: un espectáculo ameno y entretenido donde, además, se pudo ver, no solo los entresijos de la profesión, sino los que determina la vida en circunstancias impensables a través de sus obras. Un numeroso y variado público de todas las edades y condiciones -había dos intérpretes del lenguaje de signos-, ocuparon un aforo donde, al final, se permitió un encuentro muy provechoso entre todos los participantes y la audiencia. Rodeados por las obras plásticas del coreógrafo Carlos Artime, se brindó un vino a los asistentes. Una vez más “El teatro del fin del mundo” como así se le denomina a este espacio, cumplió su misión cultural en esta ciudad. Nagari.

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