AFAR. Serie Fotográfica de Luján Candria. Alba de la Paz

 

¿Se trata de encontrar un recuerdo, de evocar un período de nuestra historia? Tenemos conciencia de un acto sui generis por el cual nos separamos del presente para volvernos a colocar en primer lugar en el pasado general, luego en una determinada región del pasado, trabajo de tanteo, análogo a la puesta a punto de un aparato fotográfico.

(Bergson, 1977, p. 48)

AFAR

Sin importar el lugar de dónde venimos AFAR nos presenta imágenes familiares, no a la vista sino a la memoria. La serie fotográfica, compuesta por fotografías y videos, nos enfrenta a paisajes intencionalmente indefinidos, que a través de diferentes composiciones y filtros de luz, buscan despertar en el espectador sensaciones concretas y activar huellas de memoria semejantes, atadas a sus recuerdos.

Luján Candria utiliza esta misma cualidad inespecífica de las imágenes como herramienta visual, para hacer resurgir en el observador percepciones del pasado similares en apariencia y almacenadas en espera de ser llamadas al presente. Así como sus piezas, los recuerdos vuelven a nosotros como narraciones incompletas; compuestas por sensaciones e imágenes difusas entremezcladas con otras más nítidas o simples detalles de éstas, pero fácilmente reconocibles por nuestra experiencia previa de ellas. No es sólo el parecido de la imagen lo que nos lleva al recuerdo, sino la contigüedad de las imágenes lo que nos hace revivirlo.

El recuerdo no acude a nosotros sólo en imagen, sino también en forma de sensaciones y emociones que se perciben en el ahora como si no existiera una barrera temporal o geográfica; es decir, como si fuera la primera vez. De esta manera, podemos decir que el espectador reconoce el paisaje, a partir de la experiencia –sensorial y emotiva- de los paisajes “difusos” de sus recuerdos y que este reconocimiento, proviene de la identificación con la experiencia actual que le embriaga los sentidos y le conduce a un tiempo y lugar específico de su memoria; y no de la certeza del lugar representado.

En un tiempo en el que el individualismo y la experiencia egoísta se hace cada vez más tangible, Candria nos ofrece un espacio de interacción por medio de la inducción de sensaciones, principalmente la nostalgia. Estado inevitable que aparece al observar aquello que no ha de volver sino solamente bajo la forma fugaz del recuerdo. Al final, lo que se recuerda con nostalgia no es el paisaje en la lontananza sino la parte de uno mismo que se quedó anclada allí; pues más allá de las percepciones, la memoria también devela un estado propio que quedó atrás. De esta manera, es la vivencia común de la nostalgia la que unifica la experiencia compartida ante cada fotografía.

Finalmente, la muestra es una oportunidad de descanso para una vida destinada a la constante mutación interna y externa, una isla donde parar por un segundo para hacer memoria y a través de nuestras percepciones, volver a sentirnos, recordarnos y reconectarnos con el otro, desde nuestros propios recuerdos.

Alba de la Paz

Historiadora de arte

 

Bergson, H. (1977). Memoria y Vida. Textos escogidos por Gilles Deleuze. Madrid: Editorial Alianza.

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